Mostrando entradas con la etiqueta Irán libre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Irán libre. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de enero de 2026

Irán ante un punto de inflexión histórico: libertad y el fin del régimen teocrático



Irán ante un punto de inflexión histórico: juventud, libertad y el fin del régimen teocrático 
Por Elida Bentancor – Noticias Plenas

Irán atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia contemporánea. Las protestas persistentes, la presión internacional y el evidente desgaste del régimen de los ayatolás abren una pregunta que ya no es marginal, sino central: ¿qué ocurrirá si el pueblo iraní logra liberarse del sistema teocrático instaurado tras la revolución islámica de 1979?
¿El fin del poder de los ayatolás?
Diversos análisis publicados por agencias internacionales como Reuters coinciden en un punto: el régimen se sostiene cada vez más por la coerción que por el consenso social. Las protestas, lideradas en gran medida por jóvenes y mujeres, reflejan un hartazgo profundo frente a un sistema que controla la vida privada, reprime la disidencia y limita las libertades básicas.
Las cifras de muertos y detenidos que circulan en redes sociales —y que también han sido recogidas por periodistas y organismos internacionales— refuerzan la percepción de que el costo humano de este régimen es ya intolerable para una parte significativa de la sociedad iraní.
¿Un retorno al modelo Pahlavi?
Algunos sectores, dentro y fuera de Irán, se preguntan si el país podría transitar hacia una restauración simbólica o política vinculada al legado del principado Pahlavi, derrocado en 1979. No se trata necesariamente de un regreso literal a la monarquía, sino de recuperar una idea de Estado secular, moderno y abierto al mundo, que Irán supo conocer en el siglo XX.
Este debate no es casual. Irán no es una nación joven ni improvisada: es un pueblo persa milenario, con una identidad cultural profundamente arraigada, una tradición estética refinada, una historia intelectual riquísima y una relación ancestral con religiones anteriores al islam, como el zoroastrismo, que formó la base espiritual del antiguo imperio persa.
Reducir Irán únicamente al islam político de los ayatolás es desconocer su verdadera profundidad histórica y cultural.
Juventud, modernidad y conciencia global
Uno de los datos más reveladores del momento actual es el rol de la juventud iraní. Conectada al mundo, informada, valiente y decidida, esta generación no se reconoce en el discurso rígido y autoritario del régimen clerical. Habla el lenguaje de los derechos humanos, de la libertad individual, de la igualdad entre hombres y mujeres.
Es una juventud aguerrida, sí, pero también profundamente moderna. No pide privilegios: pide libertad. Freedom. Y cuando un pueblo joven llega a ese punto de conciencia, la historia rara vez vuelve atrás.
¿Qué rol pueden jugar Estados Unidos e Israel?
La comunidad internacional observa con atención. Estados Unidos, históricamente enfrentado al régimen iraní, podría brindar apoyo diplomático, presión económica y respaldo político en foros internacionales, evitando —al menos en esta etapa— una intervención directa que complique aún más el escenario regional.
Israel, por su parte, ve en la eventual caída del régimen de los ayatolás una reducción directa de una amenaza estratégica, lo que explica su interés y su disposición a colaborar, al menos en términos de inteligencia y contención regional.
La clave estará en que cualquier apoyo externo no sustituya la voluntad del pueblo iraní, sino que la acompañe. Las transiciones genuinas no se imponen: se sostienen desde adentro.
Mi posición: libertad para Irán
Lo digo con claridad: estoy a favor de la libertad en Irán. Ningún sistema que se sostenga mediante la represión, la censura y la muerte de sus propios ciudadanos puede considerarse legítimo. Si el pueblo iraní ha llegado al límite —y todo indica que sí— merece decidir su futuro sin ayatolás, sin miedo y sin imposiciones ideológicas.
Irán no es sinónimo de fanatismo. Irán es cultura, arte, historia, sensibilidad y pensamiento. Y su pueblo, especialmente su juventud, merece vivir en libertad y en paz, en sintonía con el mundo y con su propia identidad profunda.
El desenlace aún está abierto. Pero cuando un pueblo despierta, la historia empieza a moverse.
✍️Elida Bentancor 
NOTICIAS PLENAS – BLOG