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miércoles, 31 de diciembre de 2025

El mundo hoy: conflictos abiertos, pueblos en movimiento y un 2026 incierto.


📰 El mundo hoy: conflictos abiertos, pueblos en movimiento y un 2026 incierto
Cierre 2025 – 

Noticias Plenas
Por Élida Bentancor

🌍 ¿Cómo está el mundo al llegar al 31 de diciembre de 2025?
El mundo no llega en calma al final de 2025.
Llega tenso, fragmentado, con conflictos que no se cerraron y con pueblos que comenzaron a hablar más fuerte que los gobiernos.
No estamos ante el fin de los conflictos, sino ante un cambio de fase: menos guerras declaradas, más tensiones internas, más presión social, más disputa geopolítica silenciosa.
🇮🇷 Irán: cuando la crisis económica despierta al pueblo
En Irán, durante este cierre de año, sectores importantes de la población salieron a manifestarse.
Las causas no son ideológicas: son estructurales.
escasez de agua
sequía prolongada
mal manejo de los recursos
devaluación de la moneda
pérdida del poder adquisitivo
El descontento social crece en un régimen teocrático, donde el Estado y la religión no están separados. Por ahora, las protestas no han sido reprimidas con una violencia masiva, pero la historia enseña que en este tipo de sistemas cualquier escalada es posible.
Irán no sólo es un problema interno: es un actor regional con impacto global.
🇻🇪 Venezuela: movimientos en las sombras y un régimen debilitado
Venezuela sigue siendo un foco de inestabilidad en América Latina.
Durante este año circularon informes —recogidos por múltiples medios internacionales— sobre operaciones encubiertas, explosiones en instalaciones vinculadas al narcotráfico y presión externa creciente.
Más allá del detalle operativo, el mensaje es claro:
el régimen está cada vez más observado, más aislado y más frágil.
El pueblo venezolano continúa pagando el costo de una crisis prolongada, mientras el tablero internacional empieza a moverse con mayor decisión.
🇷🇺🇺🇦 Rusia y Ucrania: la guerra que no termina
Donald Trump expresó en reiteradas ocasiones su intención de apaciguar el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo, los ataques continúan.
Esto confirma una realidad incómoda:
las guerras modernas no se apagan con declaraciones, sino cuando las partes aceptan que el costo supera al beneficio.
Por ahora, ese punto no llegó.
🇺🇸 Trump y la mirada estratégica
Trump observa el mundo desde una lógica clara:
menos ideología, más poder real; menos discursos, más resultados.
Busca:
reducir frentes de guerra abiertos
evitar la expansión de Irán
contener a China
limitar la influencia rusa
reordenar el tablero global sin caer en guerras totales
No siempre lo logra, pero marca rumbo.
🇮🇱🇮🇷 Israel, Irán y una amenaza latente
Israel sigue atento a Irán.
La posibilidad de un ataque directo no está descartada, pero también existe otra hipótesis: dejar que el régimen iraní se desgaste desde dentro.
En este escenario aparece una figura simbólica:
el heredero de la antigua monarquía persa, quien afirma estar listo para regresar si el régimen cae.
No es un dato menor: cuando los pueblos empiezan a mirar al pasado para buscar futuro, algo profundo está cambiando.
🌐 Un mundo en vilo, pueblos conectados
Lo que ocurre en Medio Oriente, Europa del Este o América Latina no es ajeno a nadie.
En ciudades como Chuy —frontera viva entre Uruguay y Brasil— conviven venezolanos, cubanos, árabes, judíos, palestinos. Todos hablan de lo mismo.
El mundo se volvió una conversación global permanente.
Hoy, en cualquier mesa, en cualquier barrio, alguien dice:
“¿Viste lo que está pasando…?”
🔮 ¿Qué nos espera en 2026?
El 2026 no se presenta como un año de paz plena.
Se presenta como un año de definiciones:
pueblos que ya no aceptan mala administración
regímenes que empiezan a resquebrajarse
potencias que miden cada movimiento
y un orden mundial que aún no encuentra equilibrio
No es el fin del mundo.
Es el fin de la ingenuidad.

💭 Reflexión final
El mundo no está colapsando.
Está reordenándose.
Y en esos procesos, siempre hay incertidumbre, miedo y esperanza mezclados.
La historia no se detuvo. Está escribiéndose ahora mismo, en tiempo real.
Cerrar el 2025 implica mirar con realismo, sin fanatismos, sin negaciones.
Porque entender el mundo es el primer paso para no ser arrastrados por él.
✍️Élida Bentancor
Noticias Plenas

domingo, 21 de diciembre de 2025

América para los Americanos: ¿Zona de Influencia o Comunidad de Destino?

📰 América para los Americanos: ¿Zona de Influencia o Comunidad de Destino?
Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

🌎 Una idea que vuelve a escena
La frase “América para los americanos” no es nueva.
Nació en el siglo XIX con la Doctrina Monroe y, desde entonces, ha sido interpretada de múltiples maneras: como protección, como advertencia, como dominio o como imposición.
Hoy, en pleno siglo XXI, la pregunta vuelve con fuerza:
¿Es América una zona de influencia de Estados Unidos?
¿Y si lo es, es bueno o malo para nuestros pueblos?
La respuesta no admite simplificaciones ni consignas ideológicas.

🇺🇸 Estados Unidos y América: una realidad geopolítica innegable
Estados Unidos es, quiera o no América Latina aceptarlo, la potencia central del continente.
No por colonialismo formal, sino por peso económico, militar, tecnológico y cultural.
Negar esa realidad no nos hace más libres;
nos hace menos conscientes.
Pero reconocer liderazgo no implica aceptar sometimiento.

🤝 América no como patio trasero, sino como comunidad
Los pueblos americanos no somos colonias.
Somos naciones nacidas de revoluciones de independencia, forjadas en luchas contra imperios europeos, con identidades propias y dignidad histórica.
Por eso, América no debe pensarse como patio trasero, sino como comunidad continental.
Estados Unidos no es nuestro dueño.
Es, en todo caso, el hermano mayor del Norte: más fuerte, más desarrollado, pero parte de la misma familia histórica.
El respeto debe ser mutuo.

🌐 Un continente unido puede ser una gran potencia
Creo firmemente que los americanos debemos estar unidos.
Desde Canadá hasta la Patagonia, tenemos:
recursos naturales estratégicos
juventud
creatividad
territorio
cultura
y una historia común de emancipación
Unidos, podríamos ser una potencia global en todos los sentidos: económico, energético, cultural y humano.
Divididos, seguimos siendo terreno de disputa ajena.

🌏 Cada potencia en su región
No es xenofobia ni aislamiento.
Es orden geopolítico.
China en Asia
Rusia en Europa Oriental, con su peso militar
Irán en Medio Oriente
No necesitamos potencias extrahemisféricas ni regímenes teocráticos instalando influencia en América.
Mucho menos grupos terroristas, alianzas oscuras o Estados no democráticos que no respetan libertades individuales, derechos humanos ni pluralismo político.
Las teocracias no generan confianza porque no separan poder, fe y Estado.
Y la historia demuestra que eso siempre termina en autoritarismo.

⚠️ América Latina como territorio en disputa
Cuando América Latina se debilita institucionalmente, otros avanzan:
China compra influencia económica
Rusia instala presencia estratégica
Irán exporta ideología y redes clandestinas
Eso no fortalece nuestra soberanía.
La erosiona.
Frente a ese escenario, una relación firme con Estados Unidos —sin sumisión— puede ser un factor de equilibrio, no de dominación.

🇺🇸 Trump: firmeza sin colonización
Creo que Donald Trump representa una visión distinta:
no colonizar, no ideologizar, no imponer modelos culturales.
Su enfoque es claro:
seguridad
orden
soberanía
defensa del hemisferio occidental
Trump no ve a América Latina como patio trasero.
La ve como zona estratégica que no debe caer en manos de potencias hostiles.
Eso, bien entendido, puede beneficiar a nuestros pueblos.

🧭 Una posición propia, no sumisa
Defender una América fuerte, occidental y democrática no es ser sumiso a Estados Unidos.
Es tener posición propia.
Para los sudamericanos, Estados Unidos es Norteamérica, no un imperio ajeno.
Lo respetamos como se respeta a un hermano mayor:
con diálogo, con límites, con dignidad y con voz propia.

💭 Reflexión final
América no necesita tutelajes, pero tampoco ingenuidad.
El mundo está en disputa y el vacío siempre lo ocupa alguien.
La verdadera soberanía no se construye aislándose,
sino eligiendo alianzas que respeten la libertad, la democracia y la vida.
América para los americanos no debe ser una consigna de dominación,
sino un proyecto de unidad continental, libre y consciente.
— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog

martes, 16 de diciembre de 2025

Trump, Venezuela y la diferencia esencial: el pueblo no es la dictadura

📰 Trump, Venezuela y la diferencia esencial: el pueblo no es la dictadura

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

Es imprescindible hacer una distinción que muchos omiten —intencionalmente o por conveniencia ideológica—:
las acciones de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump no están dirigidas contra el pueblo venezolano, sino contra una estructura criminal que secuestró al Estado.

Confundir Venezuela con el régimen de Nicolás Maduro es una forma de encubrimiento político.

🇻🇪 Venezuela no es Maduro

El pueblo venezolano ha sido la principal víctima de esta tragedia histórica.
Durante años, el régimen encabezado por Maduro y su entorno:

saqueó sistemáticamente los recursos petroleros,

destruyó la institucionalidad democrática,

convirtió al Estado en una plataforma de narcotráfico y crimen organizado,

expulsó a millones de ciudadanos al exilio forzado,

utilizó el hambre y la represión como método de control social.

Hablar de “sanciones contra Venezuela” sin aclarar esto es una injusticia histórica.

⚖️ Una narcodictadura, no un gobierno legítimo

La designación del régimen de Maduro como estructura vinculada al terrorismo, al narcotráfico y a la trata de personas no surge de la nada.
Es el resultado de años de investigaciones, denuncias internacionales y hechos comprobables.

Maduro no gobierna:
administra una red criminal, junto a una cúpula que se enriqueció obscenamente mientras el pueblo caía en la miseria.

Por eso, la presión internacional no es castigo colectivo, sino una estrategia para debilitar a quienes sostienen la dictadura.

🇺🇸 Trump: confrontar al régimen para liberar al pueblo

Donald Trump entiende algo que muchos líderes occidentales evitan decir:
cuando una dictadura se financia con petróleo, drogas y alianzas criminales, no cae con discursos ni con diplomacia tibia.

Su postura es clara:

enfrentar al régimen,

cortar sus fuentes de financiamiento,

aislarlo internacionalmente,

y exponerlo como lo que es: una amenaza regional.

Desde esta perspectiva, Trump no actúa contra Venezuela, sino a favor de su liberación.

🌍 Irán, China y Rusia: el verdadero trasfondo

El conflicto no es solo venezolano.
Venezuela se convirtió en un punto estratégico para potencias que desafían el orden occidental:

Irán, con vínculos ideológicos y operativos.

China, interesada en recursos y control económico.

Rusia, usando la región como plataforma geopolítica.

Estas potencias no buscan democracia ni bienestar para el pueblo venezolano.
Buscan influencia, control y expansión.

Trump lo sabe.
Y, a diferencia de otros líderes, no les teme.

🧭 Una posición clara

Defender la presión contra el régimen de Maduro no es ser anti venezolano.
Es exactamente lo contrario.

Es reconocer que:

el pueblo merece libertad,

los recursos robados deben dejar de financiar criminales,

y América Latina no puede seguir siendo refugio de dictaduras protegidas por discursos ideológicos vacíos.

💭 Reflexión final

Venezuela no necesita más retórica progresista ni más silencio cómplice.
Necesita que se diga la verdad.

Y la verdad es esta:
cuando una dictadura cae, el pueblo respira.

Trump eligió confrontar al poder criminal, no justificarlo.
Y en un mundo donde Irán, China y Rusia avanzan sin pudor, la firmeza también puede ser una forma de ayuda.

El pueblo venezolano no está solo.
Está secuestrado.
Y todo secuestro termina cuando se corta el poder del secuestrador.

— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


martes, 4 de noviembre de 2025

LA IZQUIERDA CAVIAR Y SU REPERCUSIÓN EN AMERICA LATINA

📰 La Izquierda Caviar y su Repercusión en América Latina

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

📜 Un concepto con historia

El término “izquierda caviar” surgió en Francia en los años setenta para describir a los intelectuales y políticos de clase alta que defendían causas socialistas mientras llevaban una vida de lujo. Pronto, la expresión se extendió a España y a América Latina, donde encontró terreno fértil para describir un fenómeno similar: dirigentes que predican igualdad y justicia social, pero viven alejados de las realidades del pueblo que dicen representar.

En el continente, esta corriente tomó fuerza a comienzos del siglo XXI, con el auge del llamado socialismo del siglo XXI. Varios gobiernos llegaron al poder prometiendo redistribución, soberanía y dignidad para los sectores marginados. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos derivaron en regímenes clientelistas, autoritarios o marcados por la corrupción, donde las élites políticas reemplazaron a las viejas oligarquías sin modificar las estructuras profundas de desigualdad.

🔍 La repercusión en América Latina

En países como Venezuela, Nicaragua o Cuba, el discurso revolucionario se consolidó como justificación de modelos concentrados de poder. En otros, como Argentina, Bolivia o México, la retórica de la inclusión se combinó con prácticas políticas tradicionales y privilegios sostenidos por el aparato estatal.

El resultado ha sido una paradoja dolorosa: mientras las clases dirigentes multiplican su patrimonio, los sectores más vulnerables padecen inflación, deterioro institucional y falta de oportunidades reales. Las promesas de justicia social se transformaron en discursos vacíos, y los pueblos, nuevamente, en rehenes de estructuras políticas que usan la ideología como bandera de legitimación.

🗣️ Qué piensa la otra izquierda

No toda la izquierda latinoamericana se identifica con este modelo. Existen corrientes progresistas que se autodefinen como “izquierda ética” o “izquierda democrática”, que critican abiertamente el doble discurso de la élite caviar.

Esta otra izquierda sostiene que el verdadero cambio no puede provenir de la ostentación ni del control, sino de la coherencia, la transparencia y la autocrítica. Plantean la necesidad de renovar los ideales socialistas desde la ética ciudadana y el respeto a las libertades individuales, reconociendo los errores de los populismos y distanciándose de los regímenes que se autoproclaman revolucionarios pero terminan destruyendo las instituciones republicanas.

💭 Reflexión final

América Latina parece caminar en círculos entre la esperanza y la decepción.
La izquierda caviar no es sólo un grupo político: es una metáfora del poder cuando pierde contacto con la realidad. Predicar igualdad desde la abundancia, mientras el pueblo sobrevive en la escasez, es una forma moderna de hipocresía.

La justicia social se construye con coherencia, no con privilegios disfrazados de ideales.
Y la verdadera revolución —la única posible— no se gesta en los palacios ni en los discursos, sino en la conciencia despierta de los ciudadanos libres que piensan, trabajan y eligen con dignidad.

— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


miércoles, 29 de octubre de 2025

¿Qué es el “Socialismo del Siglo XXI”?

 ¿Qué es el “Socialismo del Siglo XXI”?

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas

1. Definición y origen

El término “Socialismo del Siglo XXI” apareció por primera vez en la primera década del siglo XXI, asociado al liderato de Hugo Chávez en Venezuela, con su proyecto político llamado “Bolivarianismo”. La idea afirmaba actualizar el socialismo clásico —propiedad estatal, planificación central, fuerte intervención del Estado— adaptándolo a un contexto globalizado, con retórica anti-imperialista, énfasis en los movimientos sociales y alianzas latinoamericanas.
En teoría, buscaba combinar justicia social, democracia participativa y soberanía nacional. Sin embargo, en la práctica y el debate público emprendió múltiples derroteros: algunos lo vieron como una renovación del ideal socialista, otros lo califican como una cobertura para autoritarismos.

2. ¿Por qué se habla de él en América Latina?

América Latina experimentó en el siglo XX cambios estructurales: desigualdad, dependencia económica, intervencionismos externos. El Socialismo del Siglo XXI planteaba: mayor intervención del Estado, redistribución, alianzas con gobiernos afines, integración regional (por ejemplo, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA), y un discurso que criticaba el neoliberalismo. Los países más referenciados han sido:

Venezuela (como caso principal)

Cuba (como aliado y modelo de continuidad)

Nicaragua (con Daniel Ortega, aunque el término no siempre se aplica exactamente)

En ciertos periodos, Bolivia, Ecuador, y otros gobiernos de izquierda que adoptaron discursos similares.


3. Socialismo del Siglo XXI, narcoterrorismo o terrorismo de Estado: ¿qué vínculo?

El concepto se vuelve más crítico cuando se vincula con prácticas de Estado que los opositores denuncian: concentración de poder, restricción de libertades, militarización, alianzas con grupos armados, tráfico de influencias, control de recursos naturales. En el caso de Venezuela, por ejemplo, se habla de “narcoterrorismo” o de “terrorismo de Estado” como acusaciones que señalan el uso estatal del poder para facilitar o encubrir redes de narcotráfico, represión política y violaciones sistemáticas de derechos humanos.
Cuando un gobierno de izquierda adopta el discurso del Socialismo del Siglo XXI pero practica:

supresión del poder judicial o legislativo,

ausencia de elecciones libres,

persecución de la oposición,

alianzas con grupos irregulares para conservar el poder,
entonces algunos analistas lo califican como autoritarismo de izquierda o régimen híbrido.
La clave del debate es: ¿es ese modelo socialista o simplemente un autoritarismo con retórica socialista?


4. Socialismo del Siglo XXI democrático vs. izquierda democrática

Esta distinción es crucial: no todos los gobiernos de izquierda operan bajo el modelo antes descrito. En Uruguay, Brasil o Chile (en sus momentos de gobiernos de izquierda moderada), se ha intentado mantener sistemas democráticos, multipartidismo, libertades individuales, separación de poderes, economía mixta, etc.
La diferencia radica en:

Gobernanza institucional: si los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se respetan mutuamente.

Participación ciudadana y pluralismo: si la oposición tiene espacio real y legal para actuar.

Respeto a los derechos humanos: si las minorías, las libertades y el disenso están protegidos.

Cuando alguno de esos elementos se debilita: el sistema puede mutar de “izquierda democrática” a “socialismo del siglo XXI” en su versión autoritaria.


5. Por qué se usa este término de manera tan marcada

El término sirve como etiqueta política y mediática que resume una narrativa: gobiernos que adoptan un lenguaje de justicia social, anti-imperialismo y redistribución, pero que en la práctica pueden restringir libertades y concentrar poder.
Por eso se usa como advertencia: al hablar del “Socialismo del Siglo XXI” se alerta sobre riesgo de autoritarismo.
También puede usarse como instrumento ideológico para criticar o deslegitimar gobiernos de izquierda moderada; la ambigüedad del termino permite diferentes usos políticos.

🔍 Reflexión final

El Socialismo del Siglo XXI no es, en sí mismo, un modelo homogéneo. Dependerá de su práctica institucional y del contexto democrático.
Como defensora de la forma republicana, veo que la democracia está en el equilibrio: entre la izquierda que proclama justicia y la práctica que debe respetar la libertad.
La pregunta que queda abierta es:
 ¿Podrá el socialismo moderno combinar solidaridad y libertad sin sacrificar uno por el otro?
Porque lo que no puede funcionar es usar la bandera del socialismo para justificar la centralización del poder o la dictadura permanente.

 “Una democracia es tan fuerte como su capacidad para tolerar la crítica.
Un socialismo es tan justo como su capacidad para reconocer al otro.”

⚖️ Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.



jueves, 9 de octubre de 2025

La paz, ese precio que algunos líderes pagaron con su vida

🕊️ Editorial – Noticias Plenas

La paz en el Medio Oriente ha sido un sueño tantas veces firmado como traicionado.
Detrás de cada acuerdo histórico hay nombres que eligieron el diálogo sobre el odio… y pagaron con su vida esa decisión.
Hoy, más que recordar las guerras, es necesario honrar a quienes creyeron que la reconciliación era posible, aun en un desierto de fanatismos y fronteras.
Porque la paz no se impone: se siembra, se cuida y se defiende con la verdad.


🕊️ La paz, ese precio que algunos líderes pagaron con su vida

Por Elida Bentancor – Noticias Plenas

En el siempre complejo tablero del Medio Oriente, la paz no ha sido solo una meta: ha sido una frontera peligrosa.
Los líderes que la han intentado alcanzar, desde Israel hasta Egipto, han pagado a menudo el precio más alto: la muerte a manos de los suyos.

Lograr acuerdos entre pueblos enfrentados no es una tarea diplomática, es un acto de coraje casi espiritual. Requiere enfrentarse no solo al enemigo externo, sino al fanatismo interno que habita en los extremos de toda ideología, religión o nacionalismo.

✡️ 🇪🇬 Cuando la paz se firmó, pero la guerra no terminó

En 1979, el presidente egipcio Anwar el-Sadat y el primer ministro israelí Menájem Beguin firmaron los Acuerdos de Camp David, con la mediación del presidente estadounidense Jimmy Carter. Fue un momento histórico: Egipto reconocía a Israel, e Israel devolvía el Sinaí.
El mundo celebró, pero el extremismo no perdona la reconciliación.

Dos años después, el 6 de octubre de 1981, Sadat fue asesinado durante un desfile militar en El Cairo por un grupo fundamentalista egipcio.
Su crimen: haber elegido la paz con el enemigo.

Décadas más tarde, en 1995, Isaac Rabin, primer ministro de Israel, cayó también víctima del fanatismo.
Había firmado los Acuerdos de Oslo con Yasser Arafat, buscando coexistencia con Palestina bajo la fórmula de “dos Estados, dos pueblos”.
Fue asesinado por un extremista judío ortodoxo, que lo consideraba un traidor por ceder territorios.

En ambos casos, la historia se repitió con un patrón doloroso: los enemigos de la paz no están siempre afuera, sino adentro.
El fanático no soporta la empatía del otro, porque teme perder el enemigo que le da identidad.

🌍 La paz, una tarea peligrosa

Como bien analizó el periodista Jaime Bayly en uno de sus programas más recordados, los líderes que buscan la paz se vuelven “objetivos políticos” porque rompen el equilibrio del odio.
El fanático vive de la guerra, el comerciante del armamento también, y el populismo del miedo.
Pero el que propone la paz desactiva todos esos intereses.

Por eso, en la historia del mundo —desde Mahatma Gandhi hasta Martin Luther King Jr.— los constructores de la paz han sido también mártires de la conciencia humana.

🕊️ La lección que aún no aprendemos

Hoy, cuando el Medio Oriente vuelve a incendiarse, recordar a Sadat y a Rabin no es mirar el pasado: es mirar lo que podría volver a repetirse.
La paz no es un gesto político: es un desafío civilizatorio.

Los acuerdos firmados, los tratados diplomáticos o los discursos en Naciones Unidas no alcanzan si no cambia la mentalidad colectiva, si las religiones siguen siendo trincheras y los pueblos no aprenden a distinguir entre fe y fanatismo.

✨ Reflexión final

La historia demuestra que los verdaderos pacificadores no son ingenuos: son valientes.
Saben que el odio tiene más seguidores que la concordia, pero aun así avanzan.
Y aunque a veces mueren en el intento, su legado perdura, porque la paz no se mata: se siembra.

> “El fanatismo es el último refugio del miedo.
La paz, en cambio, es el primer paso hacia la verdadera libertad.”

✍️ Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.

domingo, 5 de octubre de 2025

🌎 Noticias Plenas – Un espacio de conciencia, derecho y humanidad


En un mundo donde la información se confunde con el ruido, Noticias Plenas busca algo más que titulares: busca comprender.

Este espacio nace de la mirada de Elida Bentancor, abogada, escritora y observadora del alma humana, que combina el rigor jurídico con la sensibilidad de quien cree que la justicia y la verdad también son formas de luz.

Aquí, cada noticia se analiza con respeto, fundamento y conciencia.

No se trata de hacer eco del miedo, sino de encontrar sentido en medio de los hechos.

Porque informar no es repetir: es iluminar.

Y la humanidad solo puede avanzar si aprende a pensar, sentir y decidir con claridad.

🕊️ Noticias Plenas — donde el derecho se encuentra con la conciencia.


Palestina, Israel y la Paz Condicionada: el rol de Trump y los movimientos de Hamás.


Durante los primeros días de octubre de 2025, el conflicto entre Palestina e Israel volvió a ocupar los titulares del mundo. Por primera vez en mucho tiempo, Hamás anunció su disposición a liberar a todos los rehenes israelíes —vivos o muertos— bajo el marco del plan de paz propuesto por Donald Trump, lo que despertó una tenue esperanza en medio de décadas de enfrentamientos y dolor.
Según un reporte de Reuters del 3 de octubre de 2025, Hamás expresó su aceptación de algunos términos esenciales del llamado “Plan de Gaza” de Trump, incluyendo la liberación de rehenes, el cese de hostilidades y la apertura de corredores humanitarios. (Reuters, 03/10/2025)
Trump, desde Washington, respondió exigiendo a Israel que suspenda de inmediato los bombardeos sobre Gaza, argumentando que la aceptación parcial de Hamás constituía “un gesto de buena fe” y abría una oportunidad para detener el fuego. (Reuters, 04/10/2025)

⚖️ Una aceptación parcial y muchos interrogantes
Aunque algunos medios titularon “Hamás acepta la paz”, Reuters aclara que el grupo palestino no aprobó todos los términos del plan estadounidense.
Entre los puntos aceptados figuran la entrega de rehenes y el cese de ataques, pero Hamás mantiene reservas sobre:
La demilitarización total de Gaza.
La presencia militar israelí en territorio palestino.
El rol futuro de Hamás en la administración del enclave.
En otras palabras, se trata de una aceptación parcial de una propuesta en desarrollo, más cercana a una tregua condicionada que a un tratado de paz definitivo. (Reuters, 04/10/2025)

🌍 Las piezas del tablero internacional
El movimiento de Hamás no puede entenderse sin considerar las presiones externas.
Estados Unidos, bajo la influencia directa de Donald Trump, busca posicionarse nuevamente como mediador global tras años de desconfianza en Medio Oriente. Trump impuso plazos estrictos y advirtió sobre “consecuencias severas” si Hamás no respondía al plan antes del domingo siguiente. (Reuters, 30/09/2025)
Mientras tanto, los países árabes observan con cautela. Algunos gobiernos, que años atrás sostenían con firmeza la causa palestina, hoy privilegian alianzas económicas y militares con Occidente e Israel. Esta postura fragmentada del mundo árabe debilita el frente diplomático y deja a Gaza cada vez más sola frente a un tablero dominado por potencias extranjeras.

👆¿Y qué hará Israel?

Israel enfrenta un dilema moral y estratégico. Por un lado, la presión internacional —especialmente desde Washington— exige una pausa en los bombardeos y la apertura de un diálogo real. Por otro, sectores internos del gobierno israelí rechazan cualquier trato que no garantice el desarme total de Hamás y la seguridad plena de su población.
De aceptar los términos de Trump, Israel debería asumir compromisos que implican concesiones territoriales y un monitoreo internacional en Gaza, algo que parte de su gabinete considera inaceptable. Sin embargo, seguir con la ofensiva solo alimenta el ciclo que ha costado miles de vidas y ha erosionado la imagen del país en la comunidad internacional.

💬 Una paz que aún no nace
Como recuerda Reuters, el “plan de paz” sigue siendo un borrador en evolución, con acuerdos parciales y resistencias profundas. Ni la entrega de rehenes ni las treguas temporales garantizan el fin del conflicto si no existe un reconocimiento mutuo del derecho a existir y a vivir en dignidad.
La verdadera paz no será impuesta desde Washington, ni surgirá de un cálculo electoral. Solo nacerá cuando ambas naciones comprendan que la tierra no vale más que la vida.
Hasta entonces, cada anuncio de tregua seguirá siendo una promesa en el aire, una pausa entre dos silencios rotos por el estruendo de las armas.

✍️ NOTICIAS PLENAS
Análisis y reflexión sobre política, sociedad y humanidad.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Intervención contra narcoterroristas en Venezuela: necesaria, pero con garantías y prudencia

 

Intervención quirúrgica contra narcoterroristas en Venezuela: necesaria, pero con garantías y prudencia 

Por Elida Bentancor — NOTICIAS PLENAS

La presencia de estructuras narcoterroristas que combinan tráfico de drogas, redes paramilitares y control territorial ha convertido vastas zonas en Venezuela en un nudo de violencia que trasciende fronteras. Para quienes creemos que ya se agotaron las opciones meramente diplomáticas y sancionatorias, la intervención quirúrgica —operaciones selectivas, basadas en inteligencia, con objetivos puntuales— aparece como una alternativa necesaria para desarticular los cabecillas que ahora operan como Estados dentro del Estado. Pero “necesaria” no significa “irresponsable”: cualquier acción debe tener por delante proteger a los civiles, sujetarse al derecho internacional y planear una salida política que evite el vacío y la expansión del caos.

¿Qué entiendo por “intervención quirúrgica”?

Pienso en operaciones limitadas y precisas: asaltos selectivos de fuerzas especiales, arrestos o eliminación de cabecillas concretos, apoyo aéreo y cibernético para desmantelar redes logísticas, y acciones coordinadas de inteligencia con aliados. No se trata —ni debe ser— una ocupación prolongada ni una campaña de bombardeos indiscriminados. La meta: remover el liderazgo criminal que sostiene la cadena del narcotráfico y romper su capacidad de proyectar violencia regional.

Comparaciones históricas útiles (y lecciones que debemos aprender)

Operación “Neptune Spear” (raid contra Osama bin Laden, 2011): un asalto de fuerzas especiales con planificación extensa y objetivos muy concretos. Es un ejemplo de cómo una operación limitada puede lograr su objetivo con daños colaterales bajos cuando la inteligencia es precisa y la ejecución rápida. Sin embargo, estos éxitos son excepcionales y dependen de condiciones muy favorables. 

Operación Just Cause — Panamá (1989): una intervención más amplia que terminó con un coste humano y social significativo en el país, incluyendo víctimas civiles y daños colaterales que aún son motivo de debate e investigaciones. Sirve como advertencia sobre los riesgos de una intervención con objetivos políticos difusos o de largo plazo. 

Batallas urbanas contra grupos armados (ej.: Raqqa, Siria): aun cuando las fuerzas que atacan intentan minimizar daños, el combate urbano y la lucha por el control de ciudades elevan exponencialmente el riesgo para la población civil. Estudios sobre Raqqa muestran que incluso con reglas estrictas, el daño civil puede ser alto si la operación se convierte en limpieza urbana sostenida. 

Campañas antinsurgencia y lecciones de Colombia: la larga experiencia colombiana enseña dos cosas: 1) la eficacia momentánea contra líderes no garantiza paz duradera si no existe un plan político y social integral; 2) existen riesgos reales de abusos, “falsos positivos” y crímenes si no hay mecanismos de control y rendición de cuentas. 

Escenarios y estimaciones (hipotéticas — con fuertes cautelas)

Cualquier cifra es altamente dependiente de la escala, del tipo de operación, de la calidad de inteligencia, y del grado de resistencia del adversario. Dicho eso, propongo tres escenarios para orientar el debate:

1. Raid quirúrgico único (fuerzas especiales para capturar/eliminar líderes concretos)

Resultado esperado: daño civil mínimo (civiles afectados: cercano a 0 en el mejor escenario; en situaciones reales, podría haber 0–1% de víctimas civiles comparadas con el total de bajas en la operación).

Condición: inteligencia de altísima calidad, apoyo logístico y salida rápida. (Ejemplo conceptual: Abbottabad/Neptune Spear). 

2. Campaña limitada de semanas con apoyo aéreo y asaltos puntuales

Resultado esperado: mayor riesgo para civiles si las acciones ocurren en zonas pobladas. Estimación hipotética: 5–15% de víctimas civiles respecto del total de bajas en el teatro (dependiendo de densidad poblacional y errores de identificación).

Condición: reglas estrictas de enfrentamiento y monitoreo independiente pueden reducir daños, pero no eliminarlos. (Lección: Raqqa y análisis de reducción de daños civiles). 

3. Intervención ampliada / ocupación temporal / limpieza urbana prolongada

Resultado esperado: daños civiles y desplazamiento significativos. En conflictos urbanos intensos, las cifras civiles pueden representar una porción importante (10–40% o más) del total de fallecidos y heridos, además de desplazamientos masivos. Esto aumenta el costo político y humanitario. 

> Advertencia práctica: las cifras anteriores no son predicciones firmes sino rangos orientativos basados en experiencias históricas. Cada operación real tiene variables propias: inteligencia, resistencia local, redes criminales que se esconden entre civiles, y cooperación internacional o su ausencia.

Riesgos políticos y estratégicos — ¿qué podría pasar después?

1. Reacción del régimen y sus aliados: el gobierno central —y grupos armados pro-regimen— probablemente reaccionarían con operaciones militares propias, propaganda nacionalista y maniobras diplomáticas para desacreditar la intervención. Esto puede radicalizar tramos de la sociedad y complicar la fase pos-acción.

2. Escalada regional y roles de terceros: actores externos con presencia en Venezuela (países aliados del régimen) podrían intensificar su apoyo político o militar, o usar la intervención como argumento para reforzar narrativas anti-occidentales.

3. Vacío de poder y reconfiguración: eliminar líderes criminales sin un plan de reemplazo o pacificación puede producir vacíos que otros grupos (incluidas facciones opositoras armadas) intenten llenar. En tal situación, figuras opositoras como Corina Machado (u otros líderes) podrían ver oportunidades para rearticular poder político —o, en el peor de los casos según tu preocupación, rearmar facciones internas— si la transición no está bien diseñada. Es esencial prever y mitigar este riesgo con políticas de seguridad y gobernanza.

4. Legitimidad internacional y legalidad: la intervención debe estar fundada en marcos legales claros (autorización internacional o invocación legítima de derecho a la autodefensa), o de lo contrario perderá legitimidad y complicará la cooperación internacional. Aquí también entra la política interna de EE. UU.: el apoyo externo (incluido el respaldo político que mencionas hacia EE. UU. y figuras como Trump) facilitaría recursos, pero también politiza la acción y provoca reacciones geopolíticas.

Garantías humanitarias y condiciones mínimas que exijo como defensora de la intervención quirúrgica

1. Estándares “near-certainty”: ejecutar solo cuando la certeza sobre la presencia del objetivo y el riesgo para civiles sea extremadamente alta (estándar similar al que proponen expertos sobre ataques con drones). 

2. Monitoreo internacional independiente: mecanismos de verificación que reduzcan la opacidad y el riesgo de abusos.

3. Corredores humanitarios y planes de protección civil: antes, durante y después de la operación, con apoyo de ONG y organismos multilaterales.

4. Plan político-institucional pos-operación: fuerzas de seguridad locales no disputadas, reformas judiciales y programas sociales para cubrir vacíos donde operaban los criminales. (La experiencia colombiana y de otras zonas muestra que sin esto, los resultados son temporales). 

Conclusión: urgencia con prudencia — y una postura clara de apoyo responsable a EE. UU.

Estoy convencida de que el problema del narcoterrorismo en Venezuela exige medidas más decisivas que sanciones y declaraciones. Una intervención quirúrgica, limitada y bien planificada, con apoyo internacional (incluido EE. UU. si así se acuerda) puede desarticular nodos críticos del crimen transnacional. Al mismo tiempo, la historia nos recuerda que la eficacia militar sin un plan político y garantías humanitarias termina por convertir una solución táctica en un nuevo ciclo de violencia. Por eso, apoyo la intervención —sí—, apoyando públicamente a EE. UU. , pero que vaya acompañada de transparencia, control internacional, protección civil, y una estrategia clara de reconstrucción y justicia.

☝️Invito a mis lectores a debatir con conocimiento: ¿qué condiciones mínimas exigirías para que una intervención sea legítima y eficaz? ¿Preferimos la inacción —y la prolongación del sufrimiento— o una acción limitada, con riesgo calculado pero diseñada para proteger al pueblo?

ELIDA BENTANCOR