lunes, 2 de febrero de 2026

Jeffrey Epstein: abuso, poder y silencio global

Jeffrey Epstein: abuso, poder y silencio global
El nombre de Jeffrey Epstein quedó asociado para siempre a uno de los escándalos más graves de abuso sexual y tráfico de menores de las últimas décadas. No se trató de un caso aislado ni de un delincuente marginal: fue una estructura sostenida por dinero, contactos e impunidad, que operó durante años ante la mirada —y el silencio— de sectores del poder.
Este artículo no pretende especular. Pretende ordenar los hechos, exponer vínculos documentados, señalar denuncias públicas y reflexionar sobre cómo estas redes impactaron y resonaron también en América Latina.
Quién fue Jeffrey Epstein (hechos probados)
Jeffrey Epstein fue un financista estadounidense acusado de tráfico sexual de menores, principalmente niñas y adolescentes. Las investigaciones judiciales sostuvieron que reclutaba, abusaba y facilitaba el abuso de víctimas, utilizando su patrimonio, residencias de lujo y una isla privada en el Caribe.
Su socia y colaboradora, Ghislaine Maxwell, fue condenada a prisión por su rol en la captación y explotación de menores. Epstein murió en 2019 mientras se encontraba detenido a la espera de juicio, en circunstancias que aún generan interrogantes.
Estos hechos no están en discusión. Están documentados en procesos judiciales, sentencias y coberturas periodísticas internacionales.
El poder como blindaje
Lo que vuelve al caso Epstein particularmente perturbador no es solo el delito, sino la red de protección que lo rodeó durante años. Epstein frecuentaba círculos de élite, se desplazaba en aviones privados, organizaba encuentros exclusivos y cultivaba relaciones con personas influyentes.
Esto dejó al descubierto una verdad incómoda:
👉 cuando el poder y el dinero se combinan, la justicia suele llegar tarde.
La publicación de documentos judiciales y listas de contactos reavivó el debate global sobre impunidad estructural. Aparecer mencionado en documentos no implica culpabilidad, pero sí revela cercanías y contextos que merecen ser examinados con seriedad.
América Latina: vínculos, circuitos y preguntas legítimas
Hablar de las repercusiones del caso Epstein en América Latina no es conspirar. Es analizar vínculos, flujos de dinero y circuitos sociales que hoy resultan, como mínimo, inquietantes.
En la región:
Se denunciaron contactos y amistades con figuras políticas y empresariales.
Se señalaron transferencias de dinero y apoyos económicos a personajes públicos.
Se identificaron circuitos de glamour, moda y eventos donde participaron adolescentes y menores, que con el tiempo fueron regulados o prohibidos por los Estados.
Nada de esto implica afirmar delitos sin sentencia. Implica no mirar para otro lado cuando los hechos generan alarma social y requieren explicación.
Uruguay: cuando el brillo tapa los riesgos
Uruguay no estuvo aislado de esos circuitos internacionales. Durante años, Punta del Este funcionó como un polo de eventos, desfiles y celebridades, algunos de los cuales incluían la participación de menores de edad. Con el tiempo, el propio Estado uruguayo intervino y prohibió este tipo de prácticas.
También trascendió públicamente que Epstein envió dinero a figuras conocidas del ambiente local, hechos que fueron comentados en medios y redes. Señalar estos vínculos no es acusar, es recordar que la plata fácil y los favores rápidos siempre deben despertar sospecha.
Cuando el dinero llega sin preguntas, el riesgo es enorme.
Redes, imágenes y el impacto en la conciencia pública
En redes sociales —especialmente en X y plataformas de video— circulan imágenes y relatos extremadamente perturbadores vinculados al tráfico infantil a nivel global. Muchas de estas publicaciones no provienen de investigaciones judiciales, pero reflejan una sensibilidad social quebrada por años de silencios.
El desafío no es censurar ni banalizar, sino separar con claridad:
lo que está probado,
lo que está denunciado,
y lo que requiere investigación seria.
La explotación sexual infantil no es un rumor. Es un crimen real, extendido y devastador.
El quiebre del silencio
Durante la administración de Donald Trump, se impulsaron desclasificaciones y reaperturas de información vinculada al caso, rompiendo acuerdos tácitos de silencio que incomodaron a muchos sectores. Eso no “resolvió” el problema, pero abrió grietas en un sistema que se protegía a sí mismo.
A partir de allí, el mensaje fue claro:
👉 ya no todos están cubiertos.
Conclusión
No se trata de conspirar.
Se trata de no ser ingenuos.
Cuando el dinero es fácil,
cuando los vínculos son opacos,
cuando el poder calla,
los más vulnerables pagan el precio.
El caso Epstein expuso una red de abuso, pero también un sistema de silencios.
Que caiga quien cayó… y que caiga quien tenga que caer.
Porque la protección de los niños no admite relativismos,
ni ideologías,
ni excusas.

✒️ Elida Bentancor 
 🗞️Noticias Plenas

viernes, 30 de enero de 2026

Uruguay en alerta institucional: cuando el relato no coincide con la realidad.

Uruguay en alerta institucional: cuando el relato no coincide con la realidad.
Por ELIDA BENTANCOR 

Uruguay sigue siendo una democracia.
Pero una democracia no se sostiene solo por autodefinición, sino por la calidad de sus instituciones, la coherencia entre discurso y acción, y el respeto efectivo al Estado de Derecho.
A poco más de un año de iniciado el actual gobierno, comienzan a acumularse señales de deterioro institucional que atraviesan lo económico, lo social, lo educativo y lo político. Y lo más preocupante es que muchas de esas señales contradicen compromisos asumidos durante la campaña electoral.
Este artículo no es una proclama partidaria.
Es una alerta republicana.

Promesas de campaña y ajustes reales
Durante la campaña electoral, el presidente Yamandú Orsi aseguró públicamente que no se aumentarían los impuestos. Sin embargo, en el primer año de gestión se adoptaron medidas que impactan directamente en el bolsillo de trabajadores y jubilados.
El ajuste de la Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC) para 2026 modificó las franjas del IRPF y del IASS, reabriendo el debate sobre el criterio aplicado y su efecto real sobre los ingresos. A ello se suman cambios en el Fonasa, cuyo impacto —según el propio Ministerio de Economía— se sentirá a partir de 2027, pero que ya generan incertidumbre y desconfianza.
En paralelo, las tarifas públicas aumentaron desde el 1.º de enero:
ANTEL aplicó un ajuste promedio del 3,5 %,
OSE incrementó tarifas en torno al 8,5 %,
UTE actualizó su pliego tarifario.
Todo esto ocurre en un país ya considerado uno de los más caros de la región, donde el crecimiento del ingreso real es mínimo y la capacidad de ahorro se reduce año tras año.

Seguridad y responsabilidad política
La inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones de la población. Más allá de cifras parciales, la percepción social es de deterioro, con zonas donde el Estado parece replegarse.
En este contexto, el episodio protagonizado por el ministro del Interior —un siniestro de tránsito que derivó en citación parlamentaria— volvió a poner en discusión los estándares de responsabilidad política. No hubo renuncia ni consecuencias institucionales claras.
Cuando la responsabilidad no tiene costo, la confianza se erosiona.

INAU: presión sindical, exposición pública y responsabilidades mal atribuidas
El debate sobre el INAU también dejó al descubierto una forma de operar institucionalmente preocupante, donde la presión sindical, la amplificación mediática y la falta de conducción firme terminaron exponiendo a personas sin que existieran procedimientos administrativos que lo respaldaran.
En 2024, en medio de un clima de alta tensión política y gremial, se produjeron renuncias y salidas de jerarcas sin que en todos los casos mediara investigación administrativa ni sumarios formales. La conducción del organismo fue cuestionada por su tibieza para enfrentar conflictos internos, optando en ocasiones por pedidos de renuncia antes que por procesos institucionales claros.
Un caso paradigmático fue el de la entonces directora departamental de INAU en Rocha, Elida Bentancor, quien no fue sometida a sumario administrativo ni a investigación interna, y cuya salida del cargo coincidió con su jubilación legal, tras 42 años y 8 meses de trabajo, sin antecedentes disciplinarios en más de tres décadas de función en el organismo. Su jubilación fue informada públicamente por la prensa nacional, dejando constancia de la causal legal y administrativa.
Bentancor rechazó públicamente las imputaciones difundidas, negó la autoría de audios que circularon en redes y medios, y sostuvo que se trató de un ataque sistemático basado en difamaciones, sin respaldo institucional. Realizó descargos públicos en medios radiales departamentales y calificó el episodio como un circo político, sin que hasta el presente se haya configurado denuncia judicial ni sanción administrativa alguna en su contra.
Desde el punto de vista jurídico, existe además una confusión grave en el tratamiento mediático de responsabilidades:
👉 Los ingresos y egresos de niños, niñas y adolescentes del sistema de protección estatal son dispuestos exclusivamente por un juez, con intervención fiscal, no por directores departamentales ni jerarcas administrativos. Atribuir responsabilidades fuera de ese marco distorsiona los hechos y erosiona la seriedad institucional.
Este tipo de episodios dejó una señal inquietante: cuando el conflicto se gestiona con temor a los gremios y sin conducción firme, la institución se debilita. Y cuando el Estado permite que se instalen relatos sin proceso, la confianza pública se resiente.

INAU bajo escrutinio parlamentario: cargos y gobernanza
Más allá de los casos personales, el INAU enfrenta hoy un cuestionamiento estructural. Legisladores anunciaron convocatorias parlamentarias para que sus autoridades expliquen la reducción de cargos jerárquicos técnicos y, en paralelo, el incremento de cargos de asesoría política, varios de ellos no concursados y difundidos públicamente por la prensa con nombres y funciones.
Este contraste reabre una discusión central: la carrera administrativa y la neutralidad del Estado.
El Estado no es un partido político ni una asociación de poder. Funciona con reglas, méritos y controles.
Cuando esas reglas se debilitan, el Estado se desestabiliza.

Educación, sindicatos y batalla cultural
El deterioro no es solo económico o administrativo. También es cultural y educativo.
La creciente influencia sindical en áreas clave, la pérdida de calidad en la enseñanza pública y la imposición de relatos ideológicos generan una ruptura con amplios sectores de la ciudadanía.
En este contexto, el senador Sebastián da Silva  llamó a los jóvenes —en particular a la Generación Z— a dar la batalla cultural, advirtiendo sobre la imposición de discursos únicos y la necesidad de defender la libertad de pensamiento.
Por su parte, la senadora Graciela Bianchi ha cuestionado duramente el rol del PIT-CNT, señalando su alineamiento político y su capacidad de presión.
Estas voces no surgen en el vacío: reflejan un malestar social creciente, visible también en redes sociales.

Política exterior y señales equivocadas
El gobierno encabezó un viaje oficial a China con una delegación cercana a las 150 personas. El objetivo declarado fue fortalecer vínculos comerciales.
La pregunta es legítima:
¿qué señal envía Uruguay cuando prioriza el acercamiento a una potencia de partido único, sin libertades políticas ni alternancia democrática, mientras se debilitan lazos con democracias occidentales?
Para muchos ciudadanos, este viaje fue leído como desorientación estratégica y gasto injustificado, financiado por el contribuyente.

Conclusión
Uruguay no está perdido.
Pero sí está en alerta.
Cuando el silencio reemplaza al control,
cuando la complacencia sustituye a la responsabilidad,
cuando el relato intenta tapar la realidad,
la República se erosiona.
Las instituciones no se declaman.
Se defienden.
✍️ Elida Bentancor 
Noticias Plenas

domingo, 25 de enero de 2026

QUE ESTA PASANDO EN URUGUAY

🇺🇾 ¿Qué está pasando hoy en Uruguay?
Por Élida Bentancor – Noticias Plenas

Uruguay, un país históricamente estable y democrático, está viviendo un momento político y social que merece un análisis cuidadoso. En las elecciones de 2024, los uruguayos eligieron a Yamandú Orsi, del Frente Amplio, como presidente, marcando el retorno de un gobierno de centro-izquierda después de cinco años de un gobierno conservador. 
Reuters
Desde marzo de 2025, el nuevo gobierno asumió con un discurso de unidad, equilibrio y reivindicación social, prometiendo enfrentar desigualdades estructurales, estimular crecimiento y reforzar el estado de bienestar. 
AP News
Pero la realidad de la gestión, la percepción ciudadana y la agenda política del país están mostrando tensiones y desafíos importantes.

📊 1. ¿Un cambio real o simplemente más de lo mismo?
La propia elección de Orsi no fue una victoria contundente: obtuvo poco menos del 50 % de los votos, derrotando por un margen estrecho a la alternativa conservadora, en un país donde la polarización política no es tan marcada como en sus vecinos. 
Reuters
Aunque algunos sectores esperaban una “nueva etapa radical”, Orsi y su coalición del Frente Amplio se han definido como moderados que desean equilibrar la justicia social con crecimiento económico y estabilidad fiscal. 
-Reuters
Esto puede contrastar con la percepción de algunos ciudadanos que observan medidas impositivas o asistencialistas sin ver resultados claros en la vida cotidiana. Según encuestas de opinión pública, preocupaciones como seguridad pública, empleo e inflación siguen siendo centrales para la población, independientemente del color político de su gobierno. 

Equipos Consultores
💸 2. Economía y percepción social
Uruguay no está aislado de la percepción económica fluctuante que se vive en muchas democracias. Aunque algunos indicadores macroeconómicos se mantuvieron relativamente estables tras la pandemia, la confianza en la economía es diversa entre los uruguayos. -subrayado.com.uy
Hay sectores politizados en la izquierda que ven mejoras y otros, la mayor parte de la población, que sienten que los costos de vida, los impuestos y la presión sobre la clase media y trabajadora complican la vida cotidiana. Ese sentimiento puede generar la impresión de que las promesas de campaña no se traducen en resultados palpables, especialmente si el ciudadano promedio percibe un Estado que gasta más pero no soluciona problemas estructurales.

⚖️ 3. Gestión política y casos polémicos
En estos meses de gobierno ya se observaron temas de debate público, como renuncias de Jerarcas por incompatibilidades y violaciones a la Constitución, por  el accidente de tránsito de un ministro con libreta vencida que generó pedidos públicos de renuncia.  Si bien estos incidentes no son exclusivos de un solo partido o gobierno, alimentan la percepción ciudadana de que las responsabilidades institucionales no siempre se traducen en rendición de cuentas clara. 
-la diaria
También existen casos que reflejan tensiones entre la política y la justicia institucional. Por ejemplo, el llamado caso Marset, en el que la entrega de documentación a un narcotraficante generó renuncias en el gobierno anterior  y debate público antes de ser archivado por fiscalía. 
-Wikipedia
Este tipo de noticias muestran que la política uruguaya no está exenta de errores humanos o de decisiones cuestionables, y plantea desafíos sobre cómo las instituciones responden a expectativas ciudadanas.

🌍 4. ¿Dónde está Uruguay en el escenario internacional?
En un contexto global donde las tensiones entre potencias y modelos de desarrollo son cada vez más marcadas, Uruguay mantiene una posición moderada, tanto en su política interna como en relaciones exteriores.
A pesar de los temores de alineamientos ideológicos extremos, el presidente Orsi ha expresado la intención de equilibrar relaciones con Estados Unidos y otros socios comerciales, mientras enfrenta presiones para integrar acuerdos con China a través de bloques como el Mercosur.
 -Reuters
Este enfoque pragmático —ni totalmente “anti-globalista” ni subordinado a doctrinas externas— refleja un país que intenta mantener su soberanía frente a fuerzas económicas mayores.

☝️5. Democracia estable, desafíos persistentes
Uruguay conserva un sistema democrático con separación de poderes y elecciones pacíficas, incluso cuando los ciudadanos cuestionan decisiones políticas específicas. 
La Democracia en nuestro país  fué cimentada  por los  partidos tradicionales desde su nacimiento como República, hoy gobernando el Frente Amplio, la Coalición Republicana como oposición no gobierna pero ejerce control institucional ante mal manejo del oficialismo.
Es importante distinguir entre críticas legítimas al manejo político o económico de un gobierno y afirmar que un país “ya no es una democracia”. La solidez institucional de Uruguay sigue siendo un factor distintivo en América Latina, aunque eso no implica que no existan errores o decisiones impopulares.

📌 6. Reflexión final
Uruguay no es un caos ni un desastre —es una democracia en movimiento, con aciertos y desaciertos- pero va en ese camino, si no se hacen cambios necesarios para que la ciudadanía acompañe el proceso. La Soberanía radica en la nación,  la Soberanía no está en los gobernantes, ellos sólo nos representan.
La percepción de que “no hay rumbo” puede surgir cuando las expectativas ciudadanas no se traducen en resultados tangibles o cuando errores de gestión alimentan el descontento.
Pero también hay que reconocer que:
La democracia uruguaya se sostiene con instituciones robustas.
La alternancia política es pacífica y legítima.
Las preocupaciones económicas y sociales son reales, pero no indican automáticamente la destrucción del sistema democrático.
La diferencia entre un gobierno y otro, entre izquierda y derecha, no está solo en etiquetas ideológicas sino en resultados concretos para la vida de las personas. Y esos resultados —en empleo, estabilidad económica, seguridad y bienestar— son los que la ciudadanía, de todo espectro político, busca con urgencia.
✍️ELIDA BENTANCOR

Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.

domingo, 11 de enero de 2026

Irán ante un punto de inflexión histórico: libertad y el fin del régimen teocrático



Irán ante un punto de inflexión histórico: juventud, libertad y el fin del régimen teocrático 
Por Elida Bentancor – Noticias Plenas

Irán atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia contemporánea. Las protestas persistentes, la presión internacional y el evidente desgaste del régimen de los ayatolás abren una pregunta que ya no es marginal, sino central: ¿qué ocurrirá si el pueblo iraní logra liberarse del sistema teocrático instaurado tras la revolución islámica de 1979?
¿El fin del poder de los ayatolás?
Diversos análisis publicados por agencias internacionales como Reuters coinciden en un punto: el régimen se sostiene cada vez más por la coerción que por el consenso social. Las protestas, lideradas en gran medida por jóvenes y mujeres, reflejan un hartazgo profundo frente a un sistema que controla la vida privada, reprime la disidencia y limita las libertades básicas.
Las cifras de muertos y detenidos que circulan en redes sociales —y que también han sido recogidas por periodistas y organismos internacionales— refuerzan la percepción de que el costo humano de este régimen es ya intolerable para una parte significativa de la sociedad iraní.
¿Un retorno al modelo Pahlavi?
Algunos sectores, dentro y fuera de Irán, se preguntan si el país podría transitar hacia una restauración simbólica o política vinculada al legado del principado Pahlavi, derrocado en 1979. No se trata necesariamente de un regreso literal a la monarquía, sino de recuperar una idea de Estado secular, moderno y abierto al mundo, que Irán supo conocer en el siglo XX.
Este debate no es casual. Irán no es una nación joven ni improvisada: es un pueblo persa milenario, con una identidad cultural profundamente arraigada, una tradición estética refinada, una historia intelectual riquísima y una relación ancestral con religiones anteriores al islam, como el zoroastrismo, que formó la base espiritual del antiguo imperio persa.
Reducir Irán únicamente al islam político de los ayatolás es desconocer su verdadera profundidad histórica y cultural.
Juventud, modernidad y conciencia global
Uno de los datos más reveladores del momento actual es el rol de la juventud iraní. Conectada al mundo, informada, valiente y decidida, esta generación no se reconoce en el discurso rígido y autoritario del régimen clerical. Habla el lenguaje de los derechos humanos, de la libertad individual, de la igualdad entre hombres y mujeres.
Es una juventud aguerrida, sí, pero también profundamente moderna. No pide privilegios: pide libertad. Freedom. Y cuando un pueblo joven llega a ese punto de conciencia, la historia rara vez vuelve atrás.
¿Qué rol pueden jugar Estados Unidos e Israel?
La comunidad internacional observa con atención. Estados Unidos, históricamente enfrentado al régimen iraní, podría brindar apoyo diplomático, presión económica y respaldo político en foros internacionales, evitando —al menos en esta etapa— una intervención directa que complique aún más el escenario regional.
Israel, por su parte, ve en la eventual caída del régimen de los ayatolás una reducción directa de una amenaza estratégica, lo que explica su interés y su disposición a colaborar, al menos en términos de inteligencia y contención regional.
La clave estará en que cualquier apoyo externo no sustituya la voluntad del pueblo iraní, sino que la acompañe. Las transiciones genuinas no se imponen: se sostienen desde adentro.
Mi posición: libertad para Irán
Lo digo con claridad: estoy a favor de la libertad en Irán. Ningún sistema que se sostenga mediante la represión, la censura y la muerte de sus propios ciudadanos puede considerarse legítimo. Si el pueblo iraní ha llegado al límite —y todo indica que sí— merece decidir su futuro sin ayatolás, sin miedo y sin imposiciones ideológicas.
Irán no es sinónimo de fanatismo. Irán es cultura, arte, historia, sensibilidad y pensamiento. Y su pueblo, especialmente su juventud, merece vivir en libertad y en paz, en sintonía con el mundo y con su propia identidad profunda.
El desenlace aún está abierto. Pero cuando un pueblo despierta, la historia empieza a moverse.
✍️Elida Bentancor 
NOTICIAS PLENAS – BLOG


lunes, 5 de enero de 2026

CAYÓ MADURO? CAMBIÓ EL MUNDO?



📰 ¿Cayó Maduro? ¿Cambió el mundo?
Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

Durante años, la figura de Nicolás Maduro fue presentada como la continuidad de un proyecto político. Hoy, ese relato parece resquebrajarse.
La salida forzada del poder, su traslado bajo custodia y su posterior declaración ante instancias judiciales en Estados Unidos —según informaciones difundidas por medios internacionales— marcan algo más profundo que la caída de un hombre: marcan el colapso de una estructura.
La pregunta ya no es solo si cayó Maduro.
La pregunta es: ¿qué mundo cae con él y cuál comienza a emerger?

🇻🇪 No cae un gobierno: cae una narcodictadura
Maduro no fue un presidente legítimo en términos democráticos plenos.
Se sostuvo mediante la bota militar, el control institucional, la persecución política y —según múltiples investigaciones periodísticas y declaraciones internacionales— el financiamiento proveniente del narcotráfico.
El pueblo venezolano fue el rehén principal:
hambre estructural
represión sistemática
desapariciones forzadas
millones de exiliados
destrucción del tejido social
La caída de Maduro representa, ante todo, la derrota de un régimen que oprimió a su propio pueblo durante más de dos décadas.

🌎 El efecto dominó: cuando cae una ficha, tiemblan otras
La salida de Maduro no impacta solo en Venezuela.
Impacta en todo un sistema de alianzas políticas, ideológicas y financieras que se sostuvo durante años alrededor de ese régimen.
Caen —o al menos quedan expuestos—:
gobiernos progresistas alineados política o económicamente
redes de financiamiento opaco
estructuras partidarias que recibieron apoyo externo
células criminales y terroristas que encontraron refugio en territorio venezolano
Incluso en Europa, algunos liderazgos que legitimaron al régimen quedan hoy en una posición incómoda.
No se trata de revancha política.
Se trata de responsabilidades históricas.

🚨 El retiro de los actores más oscuros
Uno de los efectos más significativos es el repliegue de grupos criminales y células terroristas que operaban bajo protección estatal o complicidad institucional.
Venezuela había dejado de ser solo un país: se había convertido en un nodo del crimen transnacional.
Cuando ese paraguas cae, quienes se beneficiaban de él huyen.

🇨🇺🇳🇮 ¿Puede haber nuevas caídas?
La historia enseña que las dictaduras no existen en aislamiento.
Cuba y Nicaragua observan con atención.
No porque sean idénticas, sino porque comparten lógicas de control, propaganda y represión.
Cuando un régimen cae, los pueblos pierden el miedo.
Y cuando el miedo se pierde, el cambio se vuelve posible.

🇺🇸 Trump y el giro hemisférico
Debo decirlo con claridad:
hoy apoyo la estrategia que está llevando adelante Donald Trump en América Latina.
No porque crea en intervenciones por interés imperial, sino porque distingo entre intervención y liberación.
Cuando un pueblo está secuestrado por una narcodictadura,
cuando sus recursos son saqueados por potencias extrahemisféricas,
cuando la miseria es estructural,
no estamos ante soberanía: estamos ante ocupación criminal.
Trump entiende algo esencial: América Latina es parte del hemisferio occidental
y sus recursos no deben ser saqueados por potencias piratas.
Si Venezuela puede hacer negocios legítimos, crecer, producir y dar dignidad a su pueblo,
bienvenido sea.
Peor es la pobreza perpetua.

🌍 China, Cuba y el saqueo silencioso
Durante años, potencias como China aprovecharon el vacío institucional para extraer recursos, pescar sin control, explotar territorios y condicionar economías.
En el Río de la Plata, en el Atlántico Sur, en América Latina entera,
esa presencia no fue solidaridad: fue oportunismo.
La mayor reserva energética del mundo está en esta región.
Y los pueblos americanos tienen derecho a beneficiarse de ella, no a verla desaparecer.

🇺🇾 Uruguay y una posición que merece debate
Respeto profundamente la democracia uruguaya.
Aquí no hay dictadura: hay un gobierno elegido legítimamente.
Pero eso no impide disentir.
Creo que Uruguay se equivocó al alinearse automáticamente con gobiernos progresistas que condenaron la llamada “intervención”, sin reconocer que no toda acción internacional es dominación.
A veces, es liberación.
El exsecretario general de la OEA, Luis Almagro, al referirse al llamado Cartel de los Soles, dijo que Maduro era el líder, entonces es un narco.
No fue un invento ideológico. Fue una denuncia concreta.

💭 Reflexión final
Si cayó Maduro, no cayó solo un hombre.
Cayó una manera de justificar el hambre en nombre de la ideología.
Cayó una forma de mirar al pueblo como masa sometida.
Cayó la idea de que todo vale si se dice “progresista”.
Apoyar al pueblo venezolano no es intervenir.
Es reparar una injusticia histórica.
Después de 26 años de oscuridad,
Venezuela merece paz, trabajo, dignidad y futuro.
Y cuando un pueblo vuelve a levantarse,
el mundo —inevitablemente— cambia un poco.

✍️ Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


miércoles, 31 de diciembre de 2025

El mundo hoy: conflictos abiertos, pueblos en movimiento y un 2026 incierto.


📰 El mundo hoy: conflictos abiertos, pueblos en movimiento y un 2026 incierto
Cierre 2025 – 

Noticias Plenas
Por Élida Bentancor

🌍 ¿Cómo está el mundo al llegar al 31 de diciembre de 2025?
El mundo no llega en calma al final de 2025.
Llega tenso, fragmentado, con conflictos que no se cerraron y con pueblos que comenzaron a hablar más fuerte que los gobiernos.
No estamos ante el fin de los conflictos, sino ante un cambio de fase: menos guerras declaradas, más tensiones internas, más presión social, más disputa geopolítica silenciosa.
🇮🇷 Irán: cuando la crisis económica despierta al pueblo
En Irán, durante este cierre de año, sectores importantes de la población salieron a manifestarse.
Las causas no son ideológicas: son estructurales.
escasez de agua
sequía prolongada
mal manejo de los recursos
devaluación de la moneda
pérdida del poder adquisitivo
El descontento social crece en un régimen teocrático, donde el Estado y la religión no están separados. Por ahora, las protestas no han sido reprimidas con una violencia masiva, pero la historia enseña que en este tipo de sistemas cualquier escalada es posible.
Irán no sólo es un problema interno: es un actor regional con impacto global.
🇻🇪 Venezuela: movimientos en las sombras y un régimen debilitado
Venezuela sigue siendo un foco de inestabilidad en América Latina.
Durante este año circularon informes —recogidos por múltiples medios internacionales— sobre operaciones encubiertas, explosiones en instalaciones vinculadas al narcotráfico y presión externa creciente.
Más allá del detalle operativo, el mensaje es claro:
el régimen está cada vez más observado, más aislado y más frágil.
El pueblo venezolano continúa pagando el costo de una crisis prolongada, mientras el tablero internacional empieza a moverse con mayor decisión.
🇷🇺🇺🇦 Rusia y Ucrania: la guerra que no termina
Donald Trump expresó en reiteradas ocasiones su intención de apaciguar el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Sin embargo, los ataques continúan.
Esto confirma una realidad incómoda:
las guerras modernas no se apagan con declaraciones, sino cuando las partes aceptan que el costo supera al beneficio.
Por ahora, ese punto no llegó.
🇺🇸 Trump y la mirada estratégica
Trump observa el mundo desde una lógica clara:
menos ideología, más poder real; menos discursos, más resultados.
Busca:
reducir frentes de guerra abiertos
evitar la expansión de Irán
contener a China
limitar la influencia rusa
reordenar el tablero global sin caer en guerras totales
No siempre lo logra, pero marca rumbo.
🇮🇱🇮🇷 Israel, Irán y una amenaza latente
Israel sigue atento a Irán.
La posibilidad de un ataque directo no está descartada, pero también existe otra hipótesis: dejar que el régimen iraní se desgaste desde dentro.
En este escenario aparece una figura simbólica:
el heredero de la antigua monarquía persa, quien afirma estar listo para regresar si el régimen cae.
No es un dato menor: cuando los pueblos empiezan a mirar al pasado para buscar futuro, algo profundo está cambiando.
🌐 Un mundo en vilo, pueblos conectados
Lo que ocurre en Medio Oriente, Europa del Este o América Latina no es ajeno a nadie.
En ciudades como Chuy —frontera viva entre Uruguay y Brasil— conviven venezolanos, cubanos, árabes, judíos, palestinos. Todos hablan de lo mismo.
El mundo se volvió una conversación global permanente.
Hoy, en cualquier mesa, en cualquier barrio, alguien dice:
“¿Viste lo que está pasando…?”
🔮 ¿Qué nos espera en 2026?
El 2026 no se presenta como un año de paz plena.
Se presenta como un año de definiciones:
pueblos que ya no aceptan mala administración
regímenes que empiezan a resquebrajarse
potencias que miden cada movimiento
y un orden mundial que aún no encuentra equilibrio
No es el fin del mundo.
Es el fin de la ingenuidad.

💭 Reflexión final
El mundo no está colapsando.
Está reordenándose.
Y en esos procesos, siempre hay incertidumbre, miedo y esperanza mezclados.
La historia no se detuvo. Está escribiéndose ahora mismo, en tiempo real.
Cerrar el 2025 implica mirar con realismo, sin fanatismos, sin negaciones.
Porque entender el mundo es el primer paso para no ser arrastrados por él.
✍️Élida Bentancor
Noticias Plenas

domingo, 21 de diciembre de 2025

América para los Americanos: ¿Zona de Influencia o Comunidad de Destino?

📰 América para los Americanos: ¿Zona de Influencia o Comunidad de Destino?
Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

🌎 Una idea que vuelve a escena
La frase “América para los americanos” no es nueva.
Nació en el siglo XIX con la Doctrina Monroe y, desde entonces, ha sido interpretada de múltiples maneras: como protección, como advertencia, como dominio o como imposición.
Hoy, en pleno siglo XXI, la pregunta vuelve con fuerza:
¿Es América una zona de influencia de Estados Unidos?
¿Y si lo es, es bueno o malo para nuestros pueblos?
La respuesta no admite simplificaciones ni consignas ideológicas.

🇺🇸 Estados Unidos y América: una realidad geopolítica innegable
Estados Unidos es, quiera o no América Latina aceptarlo, la potencia central del continente.
No por colonialismo formal, sino por peso económico, militar, tecnológico y cultural.
Negar esa realidad no nos hace más libres;
nos hace menos conscientes.
Pero reconocer liderazgo no implica aceptar sometimiento.

🤝 América no como patio trasero, sino como comunidad
Los pueblos americanos no somos colonias.
Somos naciones nacidas de revoluciones de independencia, forjadas en luchas contra imperios europeos, con identidades propias y dignidad histórica.
Por eso, América no debe pensarse como patio trasero, sino como comunidad continental.
Estados Unidos no es nuestro dueño.
Es, en todo caso, el hermano mayor del Norte: más fuerte, más desarrollado, pero parte de la misma familia histórica.
El respeto debe ser mutuo.

🌐 Un continente unido puede ser una gran potencia
Creo firmemente que los americanos debemos estar unidos.
Desde Canadá hasta la Patagonia, tenemos:
recursos naturales estratégicos
juventud
creatividad
territorio
cultura
y una historia común de emancipación
Unidos, podríamos ser una potencia global en todos los sentidos: económico, energético, cultural y humano.
Divididos, seguimos siendo terreno de disputa ajena.

🌏 Cada potencia en su región
No es xenofobia ni aislamiento.
Es orden geopolítico.
China en Asia
Rusia en Europa Oriental, con su peso militar
Irán en Medio Oriente
No necesitamos potencias extrahemisféricas ni regímenes teocráticos instalando influencia en América.
Mucho menos grupos terroristas, alianzas oscuras o Estados no democráticos que no respetan libertades individuales, derechos humanos ni pluralismo político.
Las teocracias no generan confianza porque no separan poder, fe y Estado.
Y la historia demuestra que eso siempre termina en autoritarismo.

⚠️ América Latina como territorio en disputa
Cuando América Latina se debilita institucionalmente, otros avanzan:
China compra influencia económica
Rusia instala presencia estratégica
Irán exporta ideología y redes clandestinas
Eso no fortalece nuestra soberanía.
La erosiona.
Frente a ese escenario, una relación firme con Estados Unidos —sin sumisión— puede ser un factor de equilibrio, no de dominación.

🇺🇸 Trump: firmeza sin colonización
Creo que Donald Trump representa una visión distinta:
no colonizar, no ideologizar, no imponer modelos culturales.
Su enfoque es claro:
seguridad
orden
soberanía
defensa del hemisferio occidental
Trump no ve a América Latina como patio trasero.
La ve como zona estratégica que no debe caer en manos de potencias hostiles.
Eso, bien entendido, puede beneficiar a nuestros pueblos.

🧭 Una posición propia, no sumisa
Defender una América fuerte, occidental y democrática no es ser sumiso a Estados Unidos.
Es tener posición propia.
Para los sudamericanos, Estados Unidos es Norteamérica, no un imperio ajeno.
Lo respetamos como se respeta a un hermano mayor:
con diálogo, con límites, con dignidad y con voz propia.

💭 Reflexión final
América no necesita tutelajes, pero tampoco ingenuidad.
El mundo está en disputa y el vacío siempre lo ocupa alguien.
La verdadera soberanía no se construye aislándose,
sino eligiendo alianzas que respeten la libertad, la democracia y la vida.
América para los americanos no debe ser una consigna de dominación,
sino un proyecto de unidad continental, libre y consciente.
— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog

martes, 16 de diciembre de 2025

Trump, Venezuela y la diferencia esencial: el pueblo no es la dictadura

📰 Trump, Venezuela y la diferencia esencial: el pueblo no es la dictadura

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

Es imprescindible hacer una distinción que muchos omiten —intencionalmente o por conveniencia ideológica—:
las acciones de Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump no están dirigidas contra el pueblo venezolano, sino contra una estructura criminal que secuestró al Estado.

Confundir Venezuela con el régimen de Nicolás Maduro es una forma de encubrimiento político.

🇻🇪 Venezuela no es Maduro

El pueblo venezolano ha sido la principal víctima de esta tragedia histórica.
Durante años, el régimen encabezado por Maduro y su entorno:

saqueó sistemáticamente los recursos petroleros,

destruyó la institucionalidad democrática,

convirtió al Estado en una plataforma de narcotráfico y crimen organizado,

expulsó a millones de ciudadanos al exilio forzado,

utilizó el hambre y la represión como método de control social.

Hablar de “sanciones contra Venezuela” sin aclarar esto es una injusticia histórica.

⚖️ Una narcodictadura, no un gobierno legítimo

La designación del régimen de Maduro como estructura vinculada al terrorismo, al narcotráfico y a la trata de personas no surge de la nada.
Es el resultado de años de investigaciones, denuncias internacionales y hechos comprobables.

Maduro no gobierna:
administra una red criminal, junto a una cúpula que se enriqueció obscenamente mientras el pueblo caía en la miseria.

Por eso, la presión internacional no es castigo colectivo, sino una estrategia para debilitar a quienes sostienen la dictadura.

🇺🇸 Trump: confrontar al régimen para liberar al pueblo

Donald Trump entiende algo que muchos líderes occidentales evitan decir:
cuando una dictadura se financia con petróleo, drogas y alianzas criminales, no cae con discursos ni con diplomacia tibia.

Su postura es clara:

enfrentar al régimen,

cortar sus fuentes de financiamiento,

aislarlo internacionalmente,

y exponerlo como lo que es: una amenaza regional.

Desde esta perspectiva, Trump no actúa contra Venezuela, sino a favor de su liberación.

🌍 Irán, China y Rusia: el verdadero trasfondo

El conflicto no es solo venezolano.
Venezuela se convirtió en un punto estratégico para potencias que desafían el orden occidental:

Irán, con vínculos ideológicos y operativos.

China, interesada en recursos y control económico.

Rusia, usando la región como plataforma geopolítica.

Estas potencias no buscan democracia ni bienestar para el pueblo venezolano.
Buscan influencia, control y expansión.

Trump lo sabe.
Y, a diferencia de otros líderes, no les teme.

🧭 Una posición clara

Defender la presión contra el régimen de Maduro no es ser anti venezolano.
Es exactamente lo contrario.

Es reconocer que:

el pueblo merece libertad,

los recursos robados deben dejar de financiar criminales,

y América Latina no puede seguir siendo refugio de dictaduras protegidas por discursos ideológicos vacíos.

💭 Reflexión final

Venezuela no necesita más retórica progresista ni más silencio cómplice.
Necesita que se diga la verdad.

Y la verdad es esta:
cuando una dictadura cae, el pueblo respira.

Trump eligió confrontar al poder criminal, no justificarlo.
Y en un mundo donde Irán, China y Rusia avanzan sin pudor, la firmeza también puede ser una forma de ayuda.

El pueblo venezolano no está solo.
Está secuestrado.
Y todo secuestro termina cuando se corta el poder del secuestrador.

— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


lunes, 8 de diciembre de 2025

Trump y América Latina: Entre la Doctrina Monroe y la nueva Estrategia de Seguridad Nacional.


📰 Trump y América Latina: Entre la Doctrina Monroe y la nueva Estrategia de Seguridad Nacional

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

🇺🇸 Un continente bajo la mirada de Estados Unidos

América Latina ha sido, desde el siglo XIX, una región vigilada, influenciada y moldeada por la política exterior de Estados Unidos. Con Donald Trump, esa mirada no desapareció; por el contrario, adquirió un tono más directo, pragmático y abiertamente estratégico.

Para entender la relación entre Washington y Latinoamérica bajo la visión de Trump, es indispensable volver a un concepto que ha marcado dos siglos de historia hemisférica: la Doctrina Monroe.


📜 ¿Qué es la Doctrina Monroe?

Proclamada en 1823 por el presidente James Monroe, su mensaje principal se resumía en una frase que atravesó generaciones:
“América para los americanos.”

En el contexto de la época, significaba impedir que las potencias europeas intervinieran o recolonizaran territorios del continente.
Con el tiempo, sin embargo, la Doctrina Monroe se transformó en el marco ideológico que legitimó la influencia —y la intervención— de Estados Unidos en América Latina.

Bajo ese paraguas ocurrieron:

intervenciones militares,

bloqueos,

presión diplomática,

control económico,

y operaciones encubiertas en plena Guerra Fría.


Para muchos países latinoamericanos, la Doctrina Monroe representó más protección para Washington que para el continente.


🧭 Trump y la reinterpretación moderna de la Doctrina Monroe

Durante su mandato, Trump no ocultó su visión hemisférica:
América Latina continúa siendo un espacio estratégico para la seguridad de Estados Unidos.

Aunque evitó el discurso doctrinario tradicional, su administración revivió el espíritu monroísta con énfasis en tres ejes:

1️⃣ Contención de China y Rusia en la región

Trump consideraba que la presencia económica china y la influencia militar rusa constituían una amenaza directa al liderazgo estadounidense en el hemisferio.

2️⃣ Lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado

Su narrativa vinculó la seguridad interna de EE.UU. con la estabilidad de México, Centroamérica y Sudamérica.

3️⃣ Debilitamiento de gobiernos de izquierda aliados a potencias extrahemisféricas

Particularmente Venezuela, Cuba y Nicaragua, considerados “regímenes hostiles”.

Esta visión quedó plasmada con claridad en el documento oficial más importante en materia de seguridad del gobierno Trump.


📄 La Estrategia de Seguridad Nacional (NSS): un documento clave

En su Estrategia de Seguridad Nacional de 2017, un documento extenso de 33 páginas, Trump definió con precisión cómo veía al mundo y el lugar que América Latina ocupa en él.

En esa estrategia se plantean:

🔹 Competencia entre grandes potencias

Estados Unidos reconoce explícitamente que China y Rusia disputan su influencia en América Latina.

🔹 Protección de fronteras y soberanía

La inmigración masiva, el narcotráfico y el crimen transnacional son presentados como amenazas a la seguridad nacional.

🔹 Apoyo a gobiernos aliados y presión sobre regímenes autoritarios

Una política exterior menos diplomática y más orientada al poder duro: sanciones, bloqueo económico y aislamiento internacional.

🔹 Visión económica estratégica

Latinoamérica no es sólo un vecino:
es una zona de recursos, mercados y rutas comerciales clave para mantener la hegemonía norteamericana.

En síntesis, la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump reactivó, sin nombrarla, la vieja lógica de la Doctrina Monroe:
América Latina como zona prioritaria de dominio geopolítico estadounidense.


💭 Reflexión final

La relación entre Trump y América Latina no puede entenderse sin mirar dos siglos hacia atrás.
La Doctrina Monroe no es un texto olvidado: es una sombra permanente que reaparece cada vez que Estados Unidos redefina su poder en el mundo.

Trump la reinterpretó a su modo: con un tono directo, sin diplomacia excesiva y con una noción clara de que el hemisferio occidental es estratégico y debe permanecer bajo su órbita.

Para América Latina, el desafío es histórico:
¿Será capaz de construir autonomía real?
¿O seguirá siendo, como tantas veces, el tablero donde otros juegan su partida?

La respuesta no depende sólo de Washington.
Depende, sobre todo, de la madurez política, la integridad institucional y la visión de futuro de cada nación latinoamericana.

🖊️ Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog

lunes, 17 de noviembre de 2025

La Generación Z en México: El Despertar de un Movimiento que se Deslinda de lo Político.

📰 La Generación Z en México: El Despertar de un Movimiento que se Deslinda de lo Político

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

🌐 Un nuevo actor social en escena

La Generación Z —nacidos entre mediados de los años 90 y principios de los 2010— ha irrumpido con fuerza en México. Son jóvenes hiperconectados, críticos, cansados de los discursos prefabricados y profundamente conscientes de las contradicciones del sistema político. Crecieron en un país atravesado por décadas de inseguridad, desigualdad y gobiernos que prometieron cambios estructurales que nunca llegaron.

No se identifican con las viejas banderas partidarias. No se movilizan por ideología, sino por causa. No esperan que nadie los represente: quieren representarse a sí mismos.

🇲🇽 México: un terreno fértil para el desencanto

La llamada “cuarta transformación”, que prometió regenerar la vida pública del país, terminó chocando contra la realidad: corrupción persistente, deerioro institucional, violencia imparable y polarización social.

La Generación Z observó cómo la retórica de combate a la corrupción se transformó en un nuevo dogma político, impenetrable a la crítica y cada vez más alejado de las necesidades reales.

Mientras tanto, en redes sociales crecían voces jóvenes que denunciaban el hartazgo ante un discurso oficialista que califican de viejo, paternalista y desconectado de la vida cotidiana.

🔥 ¿Están hartos del comunismo y la izquierda?

Muchos jóvenes mexicanos no rechazan la justicia social ni la igualdad, pero sí los modelos políticos que dicen defenderlas mientras concentran poder y repiten las prácticas de siempre.

Para gran parte de la Generación Z, la izquierda gobernante perdió credibilidad cuando:

Se justificó la corrupción interna.

Se defendieron regímenes autoritarios en América Latina.

Se usó el discurso social para atacar opositores.

Se negó la inseguridad que ellos viven día a día.

Se culpó al pasado de todos los males sin asumir responsabilidad presente.

Todo esto generó un rechazo creciente no tanto hacia la idea de izquierda, sino hacia su versión burocrática, populista y contradictoria. Por eso se deslindan: no por apatía, sino porque no creen en estructuras que no creen en ellos.

📢 Movimientos populares sin bandera

México ha visto surgir protestas juveniles que no responden a partidos, sindicatos ni organizaciones tradicionales.
Son movimientos:

espontáneos,

horizontales,

formados en redes sociales,

alimentados por influencers, creadores de contenido y ciudadanos comunes.

La Generación Z no quiere caudillos. Quiere conversaciones, transparencia, datos, coherencia y resultados.
No siguen discursos: siguen verdades visibles.

Su fuerza no proviene de líderes carismáticos, sino de la multiplicación de pequeñas voces que logran un gran ruido colectivo.

🧠 Un despertar político sin política

Paradójicamente, al decir “no somos políticos”, los jóvenes están formando uno de los movimientos sociopolíticos más interesantes de México en décadas.
Son la generación que:

cuestiona la manipulación mediática,

desmonta narrativas oficiales,

denuncia la censura,

exige libertad individual,

rechaza los extremos ideológicos,

y expone la corrupción sin importar de dónde venga.

Se están retirando del viejo tablero político para construir uno nuevo, uno donde el poder no se delega ciegamente sino que se vigila, se discute y se confronta.

💭 Reflexión final

La Generación Z mexicana no es apática: está despierta.
No es indiferente: es selectiva.
No es antisistema: está creando otro.

Son jóvenes que han visto promesas incumplidas, ideologías convertidas en propaganda y discursos sociales usados como excusas para gobernar sin cambiar nada. Por eso se deslindan: porque quieren una vida real, no un relato.

La política tradicional ve rebeldía.
Ellos llaman a eso coherencia.

Y en un país cansado de falsas transformaciones, quizá esta nueva generación sea precisamente la chispa de un cambio que no vendrá de arriba, sino desde la conciencia crítica de quienes ya no aceptan vivir entre mentiras.

✍️ Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


martes, 4 de noviembre de 2025

LA IZQUIERDA CAVIAR Y SU REPERCUSIÓN EN AMERICA LATINA

📰 La Izquierda Caviar y su Repercusión en América Latina

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas Blog

📜 Un concepto con historia

El término “izquierda caviar” surgió en Francia en los años setenta para describir a los intelectuales y políticos de clase alta que defendían causas socialistas mientras llevaban una vida de lujo. Pronto, la expresión se extendió a España y a América Latina, donde encontró terreno fértil para describir un fenómeno similar: dirigentes que predican igualdad y justicia social, pero viven alejados de las realidades del pueblo que dicen representar.

En el continente, esta corriente tomó fuerza a comienzos del siglo XXI, con el auge del llamado socialismo del siglo XXI. Varios gobiernos llegaron al poder prometiendo redistribución, soberanía y dignidad para los sectores marginados. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos derivaron en regímenes clientelistas, autoritarios o marcados por la corrupción, donde las élites políticas reemplazaron a las viejas oligarquías sin modificar las estructuras profundas de desigualdad.

🔍 La repercusión en América Latina

En países como Venezuela, Nicaragua o Cuba, el discurso revolucionario se consolidó como justificación de modelos concentrados de poder. En otros, como Argentina, Bolivia o México, la retórica de la inclusión se combinó con prácticas políticas tradicionales y privilegios sostenidos por el aparato estatal.

El resultado ha sido una paradoja dolorosa: mientras las clases dirigentes multiplican su patrimonio, los sectores más vulnerables padecen inflación, deterioro institucional y falta de oportunidades reales. Las promesas de justicia social se transformaron en discursos vacíos, y los pueblos, nuevamente, en rehenes de estructuras políticas que usan la ideología como bandera de legitimación.

🗣️ Qué piensa la otra izquierda

No toda la izquierda latinoamericana se identifica con este modelo. Existen corrientes progresistas que se autodefinen como “izquierda ética” o “izquierda democrática”, que critican abiertamente el doble discurso de la élite caviar.

Esta otra izquierda sostiene que el verdadero cambio no puede provenir de la ostentación ni del control, sino de la coherencia, la transparencia y la autocrítica. Plantean la necesidad de renovar los ideales socialistas desde la ética ciudadana y el respeto a las libertades individuales, reconociendo los errores de los populismos y distanciándose de los regímenes que se autoproclaman revolucionarios pero terminan destruyendo las instituciones republicanas.

💭 Reflexión final

América Latina parece caminar en círculos entre la esperanza y la decepción.
La izquierda caviar no es sólo un grupo político: es una metáfora del poder cuando pierde contacto con la realidad. Predicar igualdad desde la abundancia, mientras el pueblo sobrevive en la escasez, es una forma moderna de hipocresía.

La justicia social se construye con coherencia, no con privilegios disfrazados de ideales.
Y la verdadera revolución —la única posible— no se gesta en los palacios ni en los discursos, sino en la conciencia despierta de los ciudadanos libres que piensan, trabajan y eligen con dignidad.

— Élida Bentancor
Noticias Plenas Blog


miércoles, 29 de octubre de 2025

¿Qué es el “Socialismo del Siglo XXI”?

 ¿Qué es el “Socialismo del Siglo XXI”?

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas

1. Definición y origen

El término “Socialismo del Siglo XXI” apareció por primera vez en la primera década del siglo XXI, asociado al liderato de Hugo Chávez en Venezuela, con su proyecto político llamado “Bolivarianismo”. La idea afirmaba actualizar el socialismo clásico —propiedad estatal, planificación central, fuerte intervención del Estado— adaptándolo a un contexto globalizado, con retórica anti-imperialista, énfasis en los movimientos sociales y alianzas latinoamericanas.
En teoría, buscaba combinar justicia social, democracia participativa y soberanía nacional. Sin embargo, en la práctica y el debate público emprendió múltiples derroteros: algunos lo vieron como una renovación del ideal socialista, otros lo califican como una cobertura para autoritarismos.

2. ¿Por qué se habla de él en América Latina?

América Latina experimentó en el siglo XX cambios estructurales: desigualdad, dependencia económica, intervencionismos externos. El Socialismo del Siglo XXI planteaba: mayor intervención del Estado, redistribución, alianzas con gobiernos afines, integración regional (por ejemplo, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA), y un discurso que criticaba el neoliberalismo. Los países más referenciados han sido:

Venezuela (como caso principal)

Cuba (como aliado y modelo de continuidad)

Nicaragua (con Daniel Ortega, aunque el término no siempre se aplica exactamente)

En ciertos periodos, Bolivia, Ecuador, y otros gobiernos de izquierda que adoptaron discursos similares.


3. Socialismo del Siglo XXI, narcoterrorismo o terrorismo de Estado: ¿qué vínculo?

El concepto se vuelve más crítico cuando se vincula con prácticas de Estado que los opositores denuncian: concentración de poder, restricción de libertades, militarización, alianzas con grupos armados, tráfico de influencias, control de recursos naturales. En el caso de Venezuela, por ejemplo, se habla de “narcoterrorismo” o de “terrorismo de Estado” como acusaciones que señalan el uso estatal del poder para facilitar o encubrir redes de narcotráfico, represión política y violaciones sistemáticas de derechos humanos.
Cuando un gobierno de izquierda adopta el discurso del Socialismo del Siglo XXI pero practica:

supresión del poder judicial o legislativo,

ausencia de elecciones libres,

persecución de la oposición,

alianzas con grupos irregulares para conservar el poder,
entonces algunos analistas lo califican como autoritarismo de izquierda o régimen híbrido.
La clave del debate es: ¿es ese modelo socialista o simplemente un autoritarismo con retórica socialista?


4. Socialismo del Siglo XXI democrático vs. izquierda democrática

Esta distinción es crucial: no todos los gobiernos de izquierda operan bajo el modelo antes descrito. En Uruguay, Brasil o Chile (en sus momentos de gobiernos de izquierda moderada), se ha intentado mantener sistemas democráticos, multipartidismo, libertades individuales, separación de poderes, economía mixta, etc.
La diferencia radica en:

Gobernanza institucional: si los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se respetan mutuamente.

Participación ciudadana y pluralismo: si la oposición tiene espacio real y legal para actuar.

Respeto a los derechos humanos: si las minorías, las libertades y el disenso están protegidos.

Cuando alguno de esos elementos se debilita: el sistema puede mutar de “izquierda democrática” a “socialismo del siglo XXI” en su versión autoritaria.


5. Por qué se usa este término de manera tan marcada

El término sirve como etiqueta política y mediática que resume una narrativa: gobiernos que adoptan un lenguaje de justicia social, anti-imperialismo y redistribución, pero que en la práctica pueden restringir libertades y concentrar poder.
Por eso se usa como advertencia: al hablar del “Socialismo del Siglo XXI” se alerta sobre riesgo de autoritarismo.
También puede usarse como instrumento ideológico para criticar o deslegitimar gobiernos de izquierda moderada; la ambigüedad del termino permite diferentes usos políticos.

🔍 Reflexión final

El Socialismo del Siglo XXI no es, en sí mismo, un modelo homogéneo. Dependerá de su práctica institucional y del contexto democrático.
Como defensora de la forma republicana, veo que la democracia está en el equilibrio: entre la izquierda que proclama justicia y la práctica que debe respetar la libertad.
La pregunta que queda abierta es:
 ¿Podrá el socialismo moderno combinar solidaridad y libertad sin sacrificar uno por el otro?
Porque lo que no puede funcionar es usar la bandera del socialismo para justificar la centralización del poder o la dictadura permanente.

 “Una democracia es tan fuerte como su capacidad para tolerar la crítica.
Un socialismo es tan justo como su capacidad para reconocer al otro.”

⚖️ Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.



viernes, 24 de octubre de 2025

LOS VALORES QUE SOSTIENEN LA PAZ.

🕊️ Los valores que sostienen la paz: compasión, justicia y verdad

Por Élida Bentancor – Noticias Plenas

La paz no es un instante ni una firma: es una construcción diaria, una arquitectura invisible que se sostiene sobre valores humanos tan simples como profundos.
Hablar de paz sin hablar de compasión, justicia y verdad es construir sobre arena.
Porque la paz no se impone, se cultiva; y solo florece donde el alma humana ha aprendido a mirar al otro sin odio ni temor.


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🌿 Compasión: el alma que comprende antes de juzgar

La compasión no es lástima.
Es la fuerza que nos permite ver el dolor del otro como si fuera propio, sin necesidad de justificarlo ni explicarlo.
En un mundo que glorifica la competencia y el éxito, la compasión nos devuelve a la raíz: todos somos vulnerables, todos necesitamos ser comprendidos.
Una sociedad sin compasión se vuelve un campo de batalla donde nadie gana, porque cada victoria se levanta sobre la herida ajena.

⚖️ Justicia: el equilibrio entre la ley y la conciencia

La justicia no puede limitarse al castigo ni a la letra fría de la ley.
La verdadera justicia es equilibrio: reconocer derechos sin olvidar deberes, y comprender que la equidad no siempre es igualdad.
La justicia que no escucha, oprime; la justicia que no siente, se vuelve tiranía.
Solo cuando la ley camina de la mano de la conciencia, la sociedad deja de ser un sistema y se convierte en comunidad.

🔍 Verdad: la raíz que ilumina la paz

Sin verdad, la compasión se vuelve ingenua y la justicia se deforma.
La verdad es la luz que desnuda los engaños del poder, los intereses disfrazados de ideales, y los discursos que manipulan el alma colectiva.
Buscar la verdad exige valor: el valor de mirar de frente lo que duele y de corregir el rumbo cuando el silencio se vuelve cómplice.

🌅 La paz como tarea interior

No hay paz exterior sin paz interior.
Una sociedad solo puede sanar si quienes la habitan aprenden a reconciliar sus propias sombras.
La paz comienza en el pensamiento que elige comprender, en la palabra que evita herir, en la mano que no golpea, sino que sostiene.

La compasión, la justicia y la verdad no son conceptos abstractos: son los cimientos invisibles sobre los que una civilización puede levantarse sin miedo a caer.

 “La paz no es la ausencia de conflictos,
sino la presencia de conciencia.”

🌿 Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.

jueves, 23 de octubre de 2025

Cómo el odio puede transformarse en política de Estado.


🌍 Cómo el odio puede transformarse en política de Estado

Por Élida Bentancourt – Noticias Plenas

🕯️ 1) Reflexión general
El odio es una emoción tan antigua como el ser humano, pero su peligrosidad se multiplica cuando se convierte en sistema.
Cuando un Estado, una religión o una ideología lo adopta como principio, el odio deja de ser impulso y se vuelve programa: una maquinaria de manipulación, persecución y destrucción.
A lo largo de la historia, las naciones han usado la política, la fe o el nacionalismo como herramientas para dividir al mundo entre “los buenos” y “los enemigos”.
El odio institucionalizado no busca justicia, sino obediencia; no busca verdad, sino sometimiento.
Y cuando logra capturar el poder, la empatía se extingue y el ciudadano deja de ser sujeto de derechos para transformarse en un medio descartable.

⚰️ 2) Ejemplos históricos y actuales del odio hecho sistema

🇹🇷 El genocidio armenio (1915-1923)
El Imperio Otomano emprendió el exterminio sistemático del pueblo armenio cristiano, con deportaciones y masacres que costaron la vida de más de un millón y medio de personas.
Hasta hoy, Turquía no ha pedido perdón oficialmente ni ha reconocido plenamente el genocidio.
Aquel horror fue un ensayo de lo que décadas más tarde repetiría Europa con el nazismo: la conversión del odio en política de Estado.

✝️ Fundamentalismo religioso y exclusión de minorías

En varias regiones del mundo —especialmente en África y Asia— grupos extremistas islámicos continúan persiguiendo y exterminando etnias cristianas, yezidíes y otras comunidades.
El odio religioso, legitimado por una interpretación fanática de la fe, se transforma en guerra civil, desplazamiento y genocidio silencioso.
La religión, cuando se usa como arma, deja de ser espiritualidad y se convierte en instrumento de control.

🇷🇺 Las purgas bolcheviques y el terror rojo

En la Revolución rusa, el odio de clases se elevó a dogma político.
Millones de campesinos, intelectuales y disidentes fueron fusilados o deportados a los gulags por oponerse al régimen soviético.
El asesinato de los zares y sus hijos fue el símbolo de un odio ideológico que pretendía “limpiar” el pasado para instaurar una utopía sin piedad.

🇫🇷 La Revolución Francesa y la guillotina

El siglo XVIII proclamó libertad, igualdad y fraternidad, pero pronto esas banderas se tiñeron de sangre.
Durante el Terror jacobino, el Estado revolucionario convirtió la guillotina en política moral: quien pensaba distinto, moría.
Así, la razón ilustrada se contaminó de fanatismo y el ideal de libertad se volvió opresión colectiva.

🇩🇪 El nazismo y el Holocausto

El ejemplo más siniestro de cómo el odio puede institucionalizarse: una nación entera fue adoctrinada para creer que exterminar era un acto de patriotismo.
El racismo se transformó en ley, y el odio se vistió de ciencia.

🌍 Guerras actuales por creencias y poder

En el presente, África y Medio Oriente siguen siendo escenarios donde la religión, la etnia o la ideología se usan para justificar atrocidades.
En Asia, minorías religiosas siguen siendo perseguidas; y en algunos Estados teocráticos, las mujeres y disidentes son castigados por pensar diferente.
El odio, disfrazado de moral, continúa matando.

🌱 3) ¿Cómo detener la política del odio?

a) Educación en ética y memoria
No basta enseñar tecnología o historia: hay que enseñar conciencia.
La empatía debe ser un valor escolar, político y social. La educación debe formar ciudadanos capaces de pensar por sí mismos, no masas que repitan consignas.

b) Justicia y reconocimiento histórico
El perdón no borra el pasado, pero la negación lo perpetúa.
Los Estados deben reconocer los crímenes históricos —como el genocidio armenio, las purgas ideológicas o los exterminios religiosos— para construir una cultura mundial de responsabilidad moral.

c) Leyes contra el discurso del odio
El odio no puede ampararse bajo la libertad de expresión cuando incita a la destrucción de personas o comunidades.
La libertad tiene límites: termina donde empieza el daño irreversible.

d) Control ético en redes y medios
El odio digital ya es una forma de guerra psicológica.
Las plataformas y los Estados deben cooperar con inteligencia artificial y supervisión humana para impedir que el fanatismo encuentre nuevas trincheras virtuales.

e) Ciudadanía activa y consciente
La indiferencia también mata.
Frente al odio, el silencio es complicidad.
Cada ciudadano puede y debe actuar: informarse, denunciar, dialogar y elegir líderes que prioricen la paz sobre la revancha.

⚖️ Reflexión final

El odio es una enfermedad política del alma colectiva.
Cuando el poder lo adopta, se convierte en un cáncer moral que destruye naciones, culturas y generaciones.
Por eso, la gran tarea del siglo XXI no es tecnológica, sino espiritual: aprender a gobernar sin odiar, a disentir sin destruir, a recordar sin venganza.

“Los pueblos no mueren cuando pierden guerras,
sino cuando olvidan su conciencia.”

🌿 Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.




martes, 21 de octubre de 2025

REDES SOCIALES Y EL ESPEJISMO DE LA EMPATÍA

🌐 Redes sociales y el espejismo de la empatía

Por Élida Bentancourt – Noticias Plenas

Vivimos en una época donde todos pueden hablar, pero pocos eligen escuchar.
Las redes sociales, creadas para conectar al mundo, se han convertido —cada vez más— en un espejo donde muchos reflejan su frustración, su ira o su fanatismo. Lo que debería ser un espacio de intercambio de ideas se transforma, a menudo, en una arena de juicio público donde la empatía se disuelve entre los algoritmos.
Hace unos días, un grupo de jóvenes escribió en las redes: “Esta vieja debería estar prohibida en las redes sociales.”
Lo dijeron porque expresé una opinión contraria a la corriente dominante: que no estoy de acuerdo con la reciente ley de eutanasia en Uruguay, ya que carece de las garantías suficientes para proteger la vida y la voluntad consciente de las personas.
No me ofende el insulto, me preocupa el síntoma.

Cuando una sociedad deja de debatir ideas y empieza a atacar personas, lo que se erosiona no es una opinión: es la ética misma.
La libertad de expresión pierde su valor cuando se usa para silenciar, denigrar o etiquetar al otro como “enemigo”. Y en el fondo, esas reacciones violentas no nacen del pensamiento, sino de la imitación. Muchos jóvenes —sin haber leído las leyes ni comprendido los contextos— repiten el discurso de sus referentes, sean políticos, mediáticos o familiares. Así, las redes se llenan de ecos, pero vacías de reflexión.

⚖️ ¿Hay que regular las redes sociales?
Es una pregunta necesaria, pero incómoda.
No se trata de censurar, sino de poner límites éticos a la crueldad, igual que los ponemos en la vida real.
Las plataformas tienen herramientas tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— que podrían detectar patrones de discurso de odio, acoso y fanatismo, y bloquear temporal o definitivamente a quienes reiteran ese comportamiento.
Pero la pregunta más profunda es otra:
¿por qué hay tanto odio que moderar?

Porque el problema no está solo en la pantalla.
Está en las familias que los educan, en la falta de diálogo, en la educación que confunde “opinar” con “atacar”, en el vacío afectivo que deja lugar al resentimiento. Si en un hogar se enseña a respetar hasta a una hormiga, ¿cómo se puede justificar el desprecio a otro ser humano?

🧭 Ética digital: un espejo del alma
Las redes no son el problema: son el reflejo.
Allí se multiplica lo que somos.
Si una persona necesita destruir al otro para afirmarse, no está ejerciendo libertad: está manifestando vacío.
Por eso, antes de regular las plataformas, tal vez debamos reeducar la empatía, devolverle al diálogo su dignidad y recordar que detrás de cada pantalla hay una vida, una historia, una persona con emociones, aciertos y fragilidades.

“La inteligencia artificial puede detectar el odio,
pero solo la inteligencia humana puede transformarlo en comprensión.”

Que las redes sociales vuelvan a ser puentes, no trincheras.
Porque el mundo no necesita más voces que griten, sino más almas que comprendan.

🌿 Noticias Plenas – donde el derecho se encuentra con la conciencia.


jueves, 16 de octubre de 2025

⚖️ Eutanasia en Uruguay: ¿avance social o experimento peligroso?

El 16 de octubre de 2025, Uruguay hizo historia al convertirse en el primer país de América Latina en aprobar por vía legislativa una ley de eutanasia (ley de “muerte digna”), permitiendo que personas con enfermedades incurables y sufrimientos insoportables puedan solicitar la muerte asistida. 

La aprobación no fue un instante espontáneo: en agosto de 2025 la Cámara de Diputados ya había dado media sanción al proyecto con 64 votos a favor.  Luego, en el Senado, fue respaldada con 20 de 31 votos. 

La ley establece que los solicitantes deben ser adultos mayores de edad, residentes o ciudadanos con residencia acreditada, psíquicamente aptos, y padecer enfermedades incurables o tener sufrimientos extremos. 

Pero como todo en política social, no es una decisión binaria entre “bueno” o “malo”: tiene matices, riesgos y desafíos que deben valorarse con seriedad.

✅ Argumentos a favor de la ley (los que sus defensores alegan)

1. Autonomía y dignidad
Quienes apoyan la eutanasia sostienen que respetar la voluntad personal frente al sufrimiento es un derecho último: permitir que alguien decida cuándo desistir del dolor intenso es vista como una extensión del derecho humano.


2. Regulación frente a lo clandestino
Al legalizar y reglamentar la eutanasia, se pretende sacar esa práctica de la clandestinidad o del “argot médico discreto”, con controles y transparencia institucional.


3. Equidad sanitaria
Que todos los prestadores de salud públicos deban ofrecer el servicio —según el proyecto aprobado— asegura que no sea un “privilegio para ricos”. 

4. Reconocimiento de situaciones límite
En casos de enfermedades sin cura, con dolor físico o psíquico extremo, algunos médicos y filósofos consideran que prolongar la vida puede ser un acto de crueldad.

❌ Tus preocupaciones (y de muchos críticos)

1. Falta de garantías suficientes
Si la ley no exige un control judicial, una segunda opinión médica independiente, evaluaciones psiquiátricas profundas o períodos de reflexión obligatorios, queda abierta la posibilidad de abusos.


2. Situaciones mentales y decisiones bajo presión
Una persona en angustia o con depresión severa podría querer apelar a la eutanasia sin haber recibido tratamientos psicológicos o psiquiátricos adecuados. Si decide morir en ese estado, no podrá retractarse después.


3. Error médico o diagnóstico equivocado
Tú señalaste algo muy fuerte: el médico puede equivocarse, y luego ya no hay vuelta atrás para la persona fallecida. Esto eleva la responsabilidad profesional a un grado ético extremo.


4. Expansión del criterio
Si la ley se interpreta demasiado ampliamente, podría aplicarse no solo a terminales sino también a personas con enfermedades graves o crónicas no terminales (un debate ya abierto en otras naciones).


5. Presión social y vulnerables
En sociedades con desigualdad, personas vulnerables podrían sentirse inclinadas a “optar por la eutanasia” para no significar carga económica o emocional para la familia o para el Estado.


6. Conflicto profesional
El facultativo que firma podría enfrentar dilemas: objeción de conciencia, riesgos legales, la fragmentación de la responsabilidad, e incluso amenazas si el procedimiento es cuestionado.

🔍 Qué dice la legislación uruguaya

La ley de Muerte Digna define que solo personas psíquicamente aptas pueden pedir eutanasia, y que padezcan condiciones incurables irreversibles con sufrimiento insoportable. 

Como parte del debate, sectores opositores advirtieron que la eutanasia también debe considerarse en el contexto del Código de Ética Médica de Uruguay, que actualmente condena la eutanasia activa en su artículo 46. 

Durante las discusiones parlamentarias, hubo voces que compararon el proyecto con prácticas de regímenes autoritarios. Por ejemplo, el diputado Juan Martín Rodríguez manifestó: “El primer plan de eutanasia lo llevó adelante el nazismo”. 

El proyecto inicial requería dos entrevistas médicas separadas y registro de las mismas. Pero en la versión final de la ley parlamentaria parece que algunos requisitos de tiempo o supervisión quedaron atenuados. 

🧩 Comparaciones con otras leyes sociales uruguayas

Uruguay ha sido pionero en América Latina en aprobar leyes sociales progresistas: aborto, matrimonio igualitario, legalización de marihuana, derechos trans.

A diferencia de otras regiones, Uruguay posee tradición laica y respeto amplio por libertades individuales. Lo que podría facilitar la aceptación social de una ley de eutanasia.

Pero tu mirada crítica sobre “experimento social” tiene sentido: cada cambio normativo de esta magnitud implica riesgos antropológicos, culturales y éticos.

🕯️ Reflexión final

La sociedad uruguaya debe recibir este debate con humildad y responsabilidad.
Una ley de eutanasia no debe proponerse como afirmación de poder, sino como límite al sufrimiento, siempre condicionada por salvaguardas rigurosas.
Tu postura —que la vida merece protección incluso en momentos extremos— no es una posición aislada: muchas corrientes de la filosofía, la bioética y la doctrina ética coinciden en que la normativa debe estar construida sobre garantías reales, supervisión jurídica y respaldo psicológico.

Que la ley aprobada se convierta no en la puerta de la muerte fácil, sino en una línea de salvaguarda para quienes realmente no tienen otra salida.
Y como ciudadano libre, tienes todo el derecho de levantar tu voz: lo haces con fundamento, no con resentimiento.

🕯️ La dignidad no se impone por ley; se construye con humanidad y responsabilidad.
✍️ Por Élida Bentancor – Noticias Plenas